jueves, 15 de febrero de 2018

¿Y POR QUÉ NO TRABAJAR HASTA EL ÚLTIMO ALIENTO?


 Las "residencias" de los trabajadores inmigrantes en Qatar
Félix Población

Luego de las recomendaciones de M. Rajoy y de la apoltronada diputada Villalobos instando al personal, que apenas tiene para vivir, a un plan de ahorro con vistas a asegurar su futuro como pensionistas, viene la patronal -en una de cuyas organizaciones tuvimos como cabeza a un empresario que está en presidio- y le dice a la ciudadanía que lo conveniente sería jubilarse a los 75 años y no a los 67 o a los setenta como postula Aznar el de las Azores, mientras su hijo regenta una empresa inmobiliaria, controlada por los fondos buitre, que acaba de ganar 31 millones de euros. 

Al saber la noticia, todos hemos puesto el grito en el cielo, pero una vez comprobado que el vigente gobierno ha saqueado la llamada hucha de las pensiones, con un cada vez menor poder adquisitivo de los pensionistas, esos gritos en el cielo no se escuchan en las calles del modo masivo y reiterado que sería menestera ante semejante latrocinio.

Todos deberíamos tener en cuenta en estas circunstancias las luchas que desde finales del siglo XIX trajeron consigo las primeras reformas sociales, cuando el empresariado de entonces hubo de ceder en su codicia explotadora ante el empuje de las primeras organizaciones obreras. Si se hace una revisión histórica, no está de más recordar que la primera legislación sobre la protección social como norma básica en un texto constitucional data de la carta magna de la Segunda República. 

En su artículo 46 leemos: "El trabajo, en sus diversas formas, es una obligación social, y gozará de la protección de las leyes. La República asegurará a todo trabajador las condiciones necesarias de una existencia digna. Su legislación social regulará los casos de seguro de enfermedad, accidentes, paro forzoso, vejez, invalidez y muerte; el trabajo de las mujeres y de los jóvenes y especialmente la protección a la maternidad; la jornada de trabajo y el salario mínimo y familiar; las vacaciones anuales remuneradas; las condiciones del obrero español en el extranjero; las instituciones de cooperación, la relación económico-jurídica de los factores que integran la producción; la participación de los obreros en la dirección, la administración y los beneficios de las empresas, y todo cuanto afecte a la defensa de los trabajadores."  

Ahora, el Círculo de Empresarios ha dejado caer a modo de sugerencia que el sistema de pensiones no es sostenible tal y como lo conocemos hoy en día. Según estos señores, la solución pasa por aumentar la edad de jubilación hasta los 75 años, para que así haya 2,5 trabajadores por cada pensionista, en lugar de 1,9 como ahora y 1,3 en 2030. 

¿Es que acaso no nos damos cuenta de lo que comporta, aunque sea como insinuación, esa alternativa? ¿Acaso hemos olvidado de dónde venimos? Hubo un tiempo en que los niños trabajaban en la minas y ahora una organización empresarial acaba de exponer públicamente y sin el más mínimo reparo de conciencia que acaso tengamos que trabajar hasta las vísperas del último aliento. A lo mejor, el Círculo de Empresarios se ha inspirado para aventurar tal plan en esas noticias que últimamente nos llegan de Qatar, país publicado por el Barcelona club de fútbol: más de 600 familias han perdido a alguno de sus miembros trabajando en las obras que se están realizando en ese país con motivo del Mundial de Fútbol de 2022.

PS. Y mientras tanto, el Ministerio de Justicia reconoce que desconoce el destino de los más de 500 millones de euros recaudados a través del cobro de las nuevas tasas judiciales impuestas por el extitular de la cartera Alberto Ruiz-Gallardón en el año 2012.

DdA, XIV/3769

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