jueves, 21 de septiembre de 2017

LA FOSA DE LOS MAESTROS: PERSEGUIDOS Y ENTERRADOS COMO ALIMAÑAS

 Al autor de este libro, reputado catedrático y amigo de Antonio Machado, 
se le persiguió hasta la muerte como a una alimaña
y como una alimaña fue enterrado.

Félix Población

Hace como treinta años, leí el documentado libro de Gregorio Herrero Balsa y Antonio Hernández García La represión en Soria durante la Guerra Civil (dos tomos). Este trabajo se llevó a cabo a partir de los primeros reportajes ofrecidos sobre este tema en el periódico Soria Semanal en 1979, del que uno de los autores era director. Se debe recordar al respecto que Soria, como otras provincias en las que se registró asimismo una dura represión franquista, no fue frente de guerra.

Hoy he vuelto a consultar esta obra porque acabo de leer en el diario El País que la asociación Recuerdo y Dignidad y la Fundación Aranzadi, comprometidas en la recuperación de la Memoria Histórica, iniciarán mañana en tierras de Soria la exhumación de los restos hallados en la llamada Fosa de los Maestros, lugar donde fueron enterrados como alimañas un catedrático, cuatro maestros y un mendigo, a los que un grupo de campesinos dieron sepultura clandestinamente en un árido paraje conocido como Los Tomillares hace 81 años. 

El citado libro dice lo que sigue: "Al día siguiente de ser asesinados los vecinos de Berlanga [24 de agosto de 1936], fueron sacados de la cárcel de Almazán, cinco presos que, según los testimonios más solventes fueron: don Eloy Serrano, maestro de Cobertelada, un catedrático cuyo nombre no se recuerda, dos maestros más y un mendigo. Fueron fusilados, como si fuera una cacería, uno a uno, según corrían hacia arriba del paraje "los Tomillares", a la derecha de la carretera de Cobertelada a Villasayas, a unos 20 metros de la cuneta. Como este terreno era muy calizo, se les enterró en la "Riba la Mollero", muy próximo a "los Tomillares". El momento de los fusilamientos fue visto por labradores vecinos de Cobertelada, desde las eras cercanas a la carretera. Los crímenes se cometieron al anochecer y a la mañana siguiente fueron inhumados por vecinos de Cobertelada". 

Tenemos constancia, por lo tanto, de que no solo fueron enterrados como alimañas quienes trabajaron durante la segunda República por uno de sus logros más reconocidos -la educación, la enseñanza y la lucha contra la incultura y el analfabetismo-, sino que fueron perseguidos como alimañas hasta la muerte, con lo que esa atroz imagen tiene de brutalidad medieval contra la ciencia y el saber.

Se trataba de Francisco Romero, de 57 años de edad, natural de Santa Marta (Badajoz) y residente en Guadalajara, catedrático de la Escuela Normal, antigua escuela de magisterio.  Reputado matemático, creó, junto al poeta Antonio Machado, la Universidad Popular de Segovia. Fue director de las colonias de la Institución Libre de Enseñanza y había estudiado metodología de las Matemáticas en Francia, Bélgica y Suiza. En 1933 publicó Metodología de las matemáticas. Procedimientos de cálculo mental y de cálculo escrito rápido.

Además del catedrático fueron asesinados: Eloy Serrano Forcén, de 22 años, natural de Rioseco de Soria y residente en Cobertelada, donde ejercía de maestro. Hipólito Olmo Fernández, de 43 años,  vivía en Ajamil (La Rioja), localidad de la que era maestro. Elicio Gómez Borque, de 23 años, maestro de La Seca.Victoriano Tarancón Paredes, de 26 años, natural de Baraona y residente en Perdiguera, donde era maestro. Martín Artola Morrás, del que apenas tenemos datos. Solo los del expediente penitenciario que dicen de él que era natural de Ateca (Zaragoza) y vivía en dicha localidad zaragozana donde estaba casado.

Antonio Machado le dedicó a Francisco Romero, el día de su boda en 1923, un epitalamio que sin duda conviene recordar ahora que se le tributa por fin al fallecido la dignidad, memoria y reparación que se merece junto a sus compañeros asesinados. La Asociación soriana de memoria histórica Recuerdo y Dignidad (AsRD) ha hecho un llamamiento, ante la inminente exhumación de los restos de Romero Carrasco, para encontrar a posibles descendientes del catedrático extremeño.

Porque leídas fueron/las palabras de Pablo,/y en este claro día/hay ciruelos en flor y almendros rosados/y torres con cigüeñas,/y es aprendiz de ruiseñor todo pájaro,/y porque son las bodas de Francisco Romero,/cantad conmigo: Gaudeamus!/Ya el ceño de la turbia soltería/se borrará en dos frentes fortunati ambo!/De hoy más sabréis, esposos,/cuánto la sed apaga el limpio jarro,/y cuánto lienzo cabe/dentro de un cofre, y cuántos/son minutos de paz, si el ahora vierte/su eternidad menuda grano a grano./Fundación del querer vuestros amores/—nunca olvidéis la hipérbole del vándalo—/y un mundo cada día, pan moreno/sobre manteles blancos./De hoy más la tierra sea/vega florida a vuestro doble paso.

DdA, XIV/3641

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