miércoles, 3 de mayo de 2017

FERNÁNDEZ CITA A MÉLENCHON (NO A MADURO) EN SU RESPUESTA A IGLESIAS


Félix Población

Acabamos de tener noticia de la rauda contestación que el presidente de la comisión gestora del PSOE ha dado a la carta que le dirigió Pablo Iglesias ayer, primero de mayo, día del trabajo, a fin de dialogar sobre la moción de censura planteada por Unidos Podemos. La de Fernández lleva por fecha el día de la sublevación del pueblo de Madrid contra el invasor francés. Es como si don Pablo y don Javier compitieran también en efemérides a la hora de firmar sus respectivas misivas. 

Se da el caso, además, de que Fernández Fernández añade a su texto una postdata en la que se refiere al vecino país, sin que el asunto de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas venga a cuento de lo que se trata en la carta. Menos mal que don Javier se limitó a pasar las Pirineos y no la mar Océano, sustituyendo la proximidad personal y política de Iglesias con Mélenchon por la de Maduro, sin que don Pablo nada le dijera a Fernández, cuando redactó su epístola, del paupérrimo resultado obtenido por el candidato del Partido Socialista en Francia. 

Aparte de esa postdata impertinente, y dejando de lado la ofensiva y falaz reiteración de don Javier de culpar a Podemos de haber rechazado el pacto PSOE-Ciudadanos para evitar la continuidad de la derecha en el gobierno, llaman la atención las últimas líneas del último párrafo de la carta, en las que el presidente de la comisión gestora que desbancó al secretario general de su partido para evitar cualquier tentativa de pacto con la izquierda reprocha al secretario general de Podemos que, en lugar hacer de la política un juego de apariencias, deberiamos propiciar acuerdos que exigirían una relación más fluída y más sincera entre nosotros, por el bien de nuestra patria como tu dices (o de la ciudadanía como acostumbro a decir yo). 

Empeñado en no ver más allá de las narices del aparato, Javier Fernández apela a una ciudadanía que cada vez se aleja más de ese partido de apariencias en que se ha convertido el PSOE, en tanto que el partido morado mantiene sus expectativas entre la ciudadanía que aspira a un cambio real, para el que esa moción de censura bien podría ser el principio.

Y SE OLVIDA DE LA ORTOGRAFÍA Y PUNTUACIÓN CORRECTA

Tal como se puede advertir en la carta, ni la ortografía ni las reglas de puntuación son el fuerte de su redactor o redactores, algo sobre lo que obligatoriamente hay que llamar la atención, pues es un síntoma más -y no menor- de la decadencia de un partido que contó entre sus militantes y simpatizantes, en un pasado cada vez más remoto, con señaladas personalidades de la cultura y múltiples centros obreros o Casas del Pueblo, que a partir de 1900 se establecieron por todo el país al objeto de realizar una intensiva labor pedagógica. Hoy el redactor o redactores de esta carta darían una enseñanza errada de las normas de ortografía y puntuación desde esos centros.

DdA, XIV/3526

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