domingo, 16 de abril de 2017

EL MOLÍN DE GRISELDA EN EL RÍO PROFUNDO


Lazarillo

Se podría pensar que esta cascada de un riachuelo de Asturias ofrece tan poca corriente de agua porque la imagen está más cerca del verano, o en el verano mismo, que del mes de abril, aguas mil, pero no. Este Lazarillo asegura que el agua que la dota de una fresca fotogenia es la de estos días. La ruta, situada en el concejo de Villaviciosa, parte de Valbucar y llega hasta Buslaz, y está salpicada por una serie de viejos molinos harineros, cuyo ruinosos muros apenas son distingibles entre la maleza que reviste sus ruinas. El de la fotografía se llama Molín de la Peña. Solo uno, el primero, hace referencia a un nombre personal, en este caso de mujer: Molín de Griselda. El itinerario, que es sumamente umbrío y bastante llevadero, discurre a la orilla del río Profundo. Como el agua no tenía el caudal suficiente como para competir en brío sonoro con el canto de los ruiseñores, queda esta ruta más identificada con esta segunda y jubilosa característica, a la que hay que unir obligatoriamente el que uno de los molinos tuviera como nombre propio el de la tal Griselda. Resulta sabido que el de moler era un oficio duro. Requería un contacto continuado con el agua, en un ambiente húmedo y polvoriento que al cabo de los años derivaba en muchas ocasiones en casos de neumoconiosis como enfermedad profesional, a causa  de la inhalación del polvo en suspensión procedente de la molturacion del grano. ¡Cómo no recordar, en homenaje a la ignota Griselda del río Profundo, la canción Die schöne Müllerin (La bella molinera), de Franz Schubert, a ser posible por el fallecido Fischer Dieskau!

DdA, XIV/3511

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