viernes, 10 de febrero de 2017

¿PERO ALGUIEN SE PUEDE IMAGINAR A PODEMOS SIN PABLO IGLESIAS EN LA TRIBUNA DEL CONGRESO?


Félix Población

Les puedo asegurar que lo había pensado antes de escuchar las declaraciones que Pablo Iglesias hizo ayer en Tele 5. ¿Y si además de dejar la secretaría general  -me planteé, caso de que Íñigo Errejón venciera- Iglesias muestra su intención de dejar también su escaño, harto ya de todo este carrusel de politiquerías? 

Bien, pues así lo ha sugerido el aludido en el citado canal, aunque matizando que toda dependerá de la charla que mantenga al respecto con sus compañeros. Lo que sí ha dicho igualmente el secretario general es que cuando alguien deja el liderazgo ha de procurar no hacer sombra a nadie. Ante lo cual nos podríamos preguntar: ¿Alguien se imagina a Podemos con Pablo Iglesias desalojado de la secretaría general y acomodado a su escaño como un diputado más de su partido, después de que sus compañeros en particular y los inscritos y votantes de Podemos en general hayamos compartido y aplaudido sus lúcidas y valientes intervenciones en la tribuna en pro de los sectores más desfavorecidos? 

También cabe preguntarse, tras el espectáculo lamentable ofrecido por el partido morado estas semanas atrás, ¿cómo se ha podido llegar hasta aquí sin plantearse lo mucho que perderían  esa organización y sus cinco millones de votantes sin la voz de su actual líder en la tribuna del Congreso? ¿A qué viene eso de recuperar la ilusión si se cuestiona precisamente a quien fue sobre todo un protagonista clave en hacerla despertar desde las plazas de mayo?

En un país con un tan desolador panorama de políticos a la vieja usanza, llegados al escaño para mantenerlo bajo su culo hasta que se les derramen las nalgas, sería lamentable que un diputado como Iglesias no pudiera hacerse escuchar por no haber logrado los votos requeridos, pero más que lamentable sería de una torpeza suicida para su propio partido que ese silencio se derivara de un congreso como el que se celebrará este fin de semana en Vistalegre. 

Y cuando digo suicida, es porque me parece de pazguatos e irresponsables -con cinco millones y pico de votos detrás- haber llegado a la deplorable situación de refriega interna en que el partido se encuentra en vísperas de ese congreso. Solo se puede llegar así a tan desbaratado escenario -con filósofos errejonistas dando el partido por roto o hablando de exterminio del secretario político- por estulticia política, por exceso de ambición -impulsora siempre de las mayores traiciones- o porque, aprovechándose de lo uno y/o de lo otro, esté en marcha una operación para defenestrar al actual secretario general, en previsión de que tras Iglesias puede caer o dejar de ser el Podemos hasta ahora conocido, según apuntó ayer Verstrynge en La Sexta. Nada más provechoso para un PSOE en declive, sea con Sánchez o la baronesa de Andalucía.

Como muchos de sus votantes y simpatizantes, yo no me imagino al partido morado sin la voz que levantó la ilusión desde las plazas de mayo. Postular como eslogan el de Recuperar la ilusión, por parte de quienes están favoreciendo que esa voz se pueda perder o silenciar, me parece de una cínica necedad, porque lo que se puede romper es la canción, según el verso de León Felipe. 

PS.-  "En política es mejor fallar juntos que acertar por separado", García Linera, vicepresidente de Bolivia.


+@ Poemos: el debate ficticio y el debate real, por Manuel Monereo:
El tipo de partido que defiende Pablo Iglesias tiene mucho que ver con la orientación estratégica antes definida. Se trata de pasar de un partido que ha sido esencialmente una maquinaria electoral a un partido de masas, sólidamente insertado en el territorio, ligado al conflicto social y a los movimientos, con capacidad de propuesta alternativa desde el punto de vista de las clases subalternas. No hay que olvidar –el debate sobre esto ha sido muy pobre– que la singularidad de Podemos es que sigue siendo percibido como una fuerza capaz de ser alternativa de gobierno y de poder. No es casualidad que la plataforma que encabeza Pablo Iglesias se llame Proyecto 2020, es decir, construir una alternativa política y social capaz de ganar las próximas elecciones generales en España.
Resumiendo, nadie cuestiona formalmente a Pablo Iglesias como secretario general. La cuestión de fondo sigue siendo el tipo de dirección a construir. Iglesias, a diferencia de Errejón, defiende una dirección cohesionada en  torno a una política de ruptura democrática, evitando la cristalización de fracciones organizadas y de un reparto del poder según cuotas. Pluralidad sí, respeto a las minorías también, pero desde una dirección única que garantice la unidad de acción.

+@ La renuncia de Pablo Iglesias si pierde en Vistalegre 2 dejará a Podemos en un limbo.

Léase +@ Podemos, manual de instrucciones, por Enric Juliana, La Vanguardia

DdA, XIV/3465

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