martes, 31 de enero de 2017

PANTOJA, PUJOL, MESSI, EL HORMIGUERO

El presentador de El Hormiguero ejemplifica con su devoto ósculo el fervor 
de la masiva audiencia por la tonadillera expresidiaria.
Lazarillo

Sabemos que existe un votante que forma parte de esa España cañí que ayer aglutinó en torno a un programa de televisión llamado El Hormiguero a casi cinco millones de espectadores. Se trataba de ver y escuchar a una tonadillera cuyo mayor mérito reciente es haber estado en la cárcel y no haberlo contado hasta ayer como una pena más del alma. El 21 de noviembre de 2014 ingresó en prisión para cumplir una condena de dos años, tras ser declarada culpable de un delito de blanqueo de capitales. El 4 de diciembre de 2015 se le concedió el tercer grado y el 28 de octubre de 2016 obtuvo la libertad. Dicen que el presentador del programa hizo todo lo posible por responder a esa expectación con una entrevista acomodada al fervor popular que despierta Isabel Pantoja. No faltó el devoto pico en los morros para exaltar tal fervor. Supongo que a la invitada no se la molestaría con ninguna pregunta relativa a su delito y a los delitos de corrupción que de modo constante salpimientan la vida pública en este país. Sería como si un periodista deportivo de Catalunya triunfant importunara al idolatrado Messi con alguna cuestión relativa a su condena por fraude fiscal el pasado mes de julio. Mientras el futbolista marque goles, Visca el Barça, y mientra la tonadillera cante, baile y llore sus penas con tanto sentimiento, la España de charanga y pandereta seguirá rendida a sus pies. Luego habrá quien pregunte por qué en  Cataluña pasa lo de los Pujol o en España gobierne y vuelva a gobernar el partido más corrupto de Europa.

PS. Ha subido el precio de la luz un 26 por ciento y el partido en el Gobierno un 2 por ciento en las encuestas.

                         DdA, IV/3454                      

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