jueves, 20 de octubre de 2016

FELIPE GONZÁLEZ DE CABEZA Y PABLO IGLESIAS DE PIE

Felipe González de cabeza y Pablo Iglesias de pie, así aparecieron
sendas fotografías de uno y otro en la sede del PSOE de Torrent (Valencia)


Félix Población

Vaya por delante que siempre es condenable una protesta que impida dar voz a unos criterios en un acto público. Lo es, por lo tanto, que don Felipe González y don Juan Luis Cebrián no hayan podido abrir la segunda sesión de las jornadas sobre Sociedad y cambio global, organizadas en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid. El ex secretario general del PSOE y ex presidente del Gobierno y el presidente de PRISA iban a desarrollar como tema Sociedad civil, España y Europa. El futuro no es lo que era. 

No pudieron hacerlo por la oposición al acto que impuso un grupo de jóvenes alborotadores. Un asunto de la naturaleza del que uno y otro conferenciante iba a tratar es, en las circunstancias actuales, casi un ejercicio de autoinculpación por parte de ambos. A uno y otro le tocan responsabilidades a la hora de analizar la quiebra económica, institucional y democrática que padece el país. Ambos representan dos poderes claves, el político y el mediático, en el desarrollo de la Transición y en el afincamiento del régimen del 78, envejecido y enfermo de gravedad por las lacras del desempleo y la corrupción, sí como por la crisis territorial. 

Pese a esas responsabilidades, repito, la actuación de quienes impidieron la conferencia es censurable, aunque acabemos de asistir -a instancias de don Felipe González y otros de sus devotos- a una no menos censurable actuación de una parte del comité federal del Partido Socialista forzando a la dimisión a su secretario general para trocar la negativa a un gobierno del Partido Popular por una abstención que lo facilite, sin que se le permita a la militancia del PSOE expresar su voz. 

Quienes han llevado a cabo esta estrategia a puñalada trapera son los mismos que han defendido respetar a los ocho millones de votantes del Partido Popular -según expresión de González- antes que a los casi once millones de votantes de su propio partido y Unidos Podemos (UP). Y los mismos que tras las elecciones de diciembre -con González de mentor divino- hicieron lo propio, con mayor número de votantes, forzando un pacto estéril con Ciudadanos que impidió cualquier acuerdo con UP. 

Pero si lamentable fue la actitud de los alborotadores en la Autónoma, no lo ha sido menos la acusación del portavoz de la comisión traidora y del diario El País al culpabilizar sin prueba alguna a Podemos de lo ocurrido. Hubo también en el PSOE algún diputado que, con ocasión de la concentración de militantes y simpatizantes  ante la sede del partido apoyando a Pedro Sánchez, dijo que era gente del partido morado. 

Coincidentemente con el abucheo a González y Cebrián, supimos que en la sede del PSOE en la localidad valenciana de Torrent había aparecido el retrato de don Felipe cabeza abajo. A su lado, el de Pablo Iglesias seguía en pie. Hasta ahora nadie ha dicho todavía que un comando podemita haya sido el culpable. Habrá quien lea en la fotografía lo que quien la provocó quiso decir. 

PS.-Desde la SER de Cebrián, Pepa Bueno se ha despachado esta mañana a gusto en defensa de la libertad de expresión y en contra de los alborotadores que impidieron la conferencia de su jefe y Felipe González, pero no hizo lo mismo cuando su jefe despidió a los periodistas Ignacio Escolar, Fernando Berlín y Manuel Rico de la emisora e impidió a los periodistas de PRISA acudir a programas de La Sexta. Periodismo hipócrita.



DdA, XIII/3365

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