domingo, 4 de septiembre de 2016

LOS NIETOS DE LA "NO RECONCILIACIÓN"


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Cristina Calandre Hoenigsfeld

Llevo ya diez años luchando por que se haga reconocimiento, justicia y reparación de mi abuelo, el eminente cardiólogo, Dr. Luis Calandre Ibáñez, y ahora al leer y ver el video del encuentro organizado por El Mundo, el día 18 de Julio de 2016, con motivo del 80 aniversario del comienzo de la Guerra Civil española, que lleva el título “Los hijos de la reconciliación” (1), me parece una indecencia sin nombre y una ofensa a los millones de republicanos represaliados.
Entre ellos, el Dr. Calandre Ibáñez, sufrió tres consejos de guerra sumarísimos, otro de Responsabilidades políticas y otro de Depuración del Colegio de Médicos. Por todo ello sufrió cárcel, multa y depuración.
He intentado que se anularan lo consejos de guerra militares, pero la sala de lo militar del Tribunal Supremo no lo aceptó a trámite.
Respecto al Colegio de Médicos tampoco tuve éxito al solicitar que reconocieran la injusticia cometida con el Dr. Calandre, prohibiéndole ejercer la medicina durante 5 años, a él, que había sido el cardiólogo de grandes personalidades e introductor de la moderna cardiología en España. Fue en base a la aplicación de la Orden Ministerial de 6 de octubre de 1939 del Ministerio de Gobernación, firmada por Ramón Serrano Suñer, su ministro (BOE de 7 de octubre de 1939), ley antisemita, donde además de depurar a los médicos republicanos, masones, anarquistas y comunistas, se aplicaba a los médicos judíos.
Por otro lado, y siempre con poco éxito, intenté que con motivo del Centenario de la Junta Para Ampliación de Estudios (JAE), y de la Residencia de Estudiantes, organizados por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, se le reconociera al Dr. Calandre, como subdelegado de dicha JAE en 1938-39 y director del Hospital de Carabineros situado durante la guerra en la Residencia, hospital modélico donde se curó a cientos de milicianos de una epidemia de malaria, y en donde se construyó un Refugio antiaéreo para protegerlos de las bombas nazi-fascistas (hoy medio destruido por una rehabilitación nefasta desde los años 1999-2001, a pesar de tener la protección como BIC desde 1978).
Puedo asegurar que en España no existe un verdadero Estado de Derecho ya que, en mi caso, he sido desde hace años sistemáticamente ninguneada por los medios de comunicación, y solo gracias al apoyo de páginas web republicanas, he podido difundir mis investigaciones, claro que a un público minoritario.
Tengo, no obstante, que señalar también alguna excepción, como el apoyo de algunas universidades, la de Murcia, que hizo una Tesis sobre Calandre y a la Universitat Autónoma de Barcelona que publicó alguna comunicación mía a sus congresos, y la de Cádiz en su web.
Personalidades como mi abuelo, que defendieron la legalidad constituida bajo la Constitución de 1931, en otros países tendrían la categoría de héroes, pero aquí todavía está considerado un villano, al no haberse anulado sus consejos de guerra.
En cambio, personajes, como el Conde de Vallellano, Fernando Suárez y Tangil, Grande de España, que fue Presidente de la Cruz Roja franquista, y que gracias a delatar a mi abuelo (a pesar de presidir una institución supuestamente neutral como la Cruz Roja ), colaboró en las condenas de Calandre, tienen calles en su honor, tanto en Madrid, como en Córdoba y otras ciudades españolas.
Todavía tengo la esperanza de que el Ayuntamiento progresista de Ahora Madrid y su Comisionado por la memoria histórica, retiren ese nombre del callejero de Madrid, que les he solicitado con pruebas irrefutables.
También me informaron que están elaborando un inventario de vestigios de la II República, y van a incluir el refugio antiaéreo de la Residencia de Estudiantes, en base a mis investigaciones.
Por todo lo anteriormente expuesto, me es imposible aceptar, sin protestar, esa pretendida “concordia” entre “los dos bandos”, organizada por el periódico El Mundo, pues todavía los descendientes de los vencidos republicanos no hemos sido reparados tanto moral como económicamente, debido primero a los 40 años de franquismo y los otro 40 de Monarquía parlamentaria.
Esperemos que pronto traigamos a la III República y restituyamos la legalidad republicana, que fue vilmente arrebatada, ahora hace 80 años, por unos militares golpistas, cuyos hijos y nietos ahora se retratan con los hijos de militares republicanos, como si tal cosa.

DdA, XIII/3354

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