miércoles, 27 de julio de 2016

CARTAS A MEDIANOCHE, SATURRARÁN (1937-1944)


Ignacio González

Déjame que te escriba cartas a medianoche,
cartas desgarradoras que repitan tu nombre
para hacer que tu amor nazca continuamente
y recuerdes el sol y la primera herida,
los guijarros bañados por las lágrimas,
las olas que sacuden
los triste arenales de estas playas del norte.
He grabado tu rostro en cada rosa negra
del jardín de este patio que marchita mis días,
junto a los siete cielos de tus siete años
y el labio azul ya seco de los besos.
No soporto la vida si no va de tu mano
y saludo a las aves desde el patio
que me dicen adiós con su aleteo
y van en busca tuya y no regresan nunca.
Soy una madre muerta en este cuerpo triste
que viste los andrajos de los últimos días,
bajo la yerma luz y el musgo seco
encerrada en los muros
de esta cárcel de locas libertarias.
Que sepas que te amé y que nunca te fuiste.


Nota del autor: 
SATURRARÁN... cerca de Mutriku, penal de presas, muchas asturianas por cierto, desde 1937 a 1944. Un día, cuando las madres salieron al patio con sus hijos, vinieron unas monjas Teresianas en un autocar y mandaron a las mujeres a limpiar el río. Les dijeron que los niños mayores de 5, 6 y 7 años tenían que quedarse dentro, que iban a pasar un reconocimiento médico. Eran un centenar. Cuando las madres volvieron los pequeños ya no estaban. En el mejor de los casos, familias de localidades vecinas se hicieron cargo de las criaturas. Otros acabaron en la inclusa. 

DdA, XIII/3326

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