domingo, 28 de febrero de 2016

LA MÚSICA EN EL PROGRAMA ELECTORAL DE "PODEMOS": ENTREVISTA CON JOSÉ SÁNCHEZ SANZ

Lazarillo

Aparte de recomendar a todos aquellos que sientan afición por la música clásica y la danza la revista Doce Notas, que este año cumple veinte realizando una labor en verdad excepcional, este Lazarillo ha tenido oportunidad de leer en esta publicación una detenida entrevista con el compositor José Sánchez Sanz, responsable del área de Música del Círculo de Cultura de Podemos. Como este tipo de cuestiones no suelen tener ninguna repercusión en los medios de comunicación convencionales, me ha parecido oportuno insertar la interviú en este DdA. Compositor, músico de formación clásica, autor de música de cine, profesor de composición en el grado de Creación Musical de la Universidad Europea de Madrid y especialista en comunicación audiovisual, José Sánchez fue el encargado de organizar, bajo el título ¿Música clásica?, ¿culta?, ¿académica?, ¿de la élite?, el primer debate sobre “la clásica” en los círculos de Podemos. La entrevista discurre sobre la música en el programa electoral del citado partido: 
 "EL ENTORNO DE LA MÚSICA LLEVA PIDIENDO A GRITOS UNA REFORMA DE LAS ENSEÑANZAS SUPERIORES QUE LAS ASIMILEN A LA UNIVERSIDAD":
















El programa con el que Podemos se presenta a las elecciones del 20 de diciembre contiene, en el apartado musical, once medidas. De ellas, la primera, la Ley de la música, parece servir de marco a todas ellas. ¿Cómo se valora desde el Círculo de Cultura?

La ley de la música se incluye dentro del Pacto por la Cultura, medida transversal que engloba las leyes correspondientes a cada uno de los sectores. Una ley de la música se hace necesaria en un momento en el que el entorno musical nacional está sufriendo un grave proceso de deterioro. La falta de apoyo estatal, los vaivenes políticos que bloquean el sano desarrollo de la escena musical y la supeditación de la música a leyes de orden público que la convierten en casi una molestia a la ciudadanía; son solamente una muestra de la necesidad de esta ley. La ley de la música tiene que proteger una actividad artística que es esencial para disfrutarla, tanto de su contemplación como público, como de su participación en un entorno lúdico. No es ni una molestia ni un gasto superfluo como es contemplada en la actualidad, es un elemento esencial en la sociedad desde la infancia, para compartir un entorno saludable en el que vivir.

La segunda medida, contempla el Currículo de música en la educación obligatoria. Es esta una reivindicación histórica, más urgente ahora tras el abandono del Gobierno del PP. En todo caso, parece una medida transversal, ya que afecta de lleno a los programas de educación.

La música reporta grandes beneficios a la sociedad, así como cualquier ámbito cultural lo hace. Dentro de los planes de creación de públicos que se incluyen en las medidas transversales del programa, concluimos que gran parte de la formación de estos públicos se hace desde la enseñanza reglada obligatoria. Las última ley educativa, la LOMCE ha culminado un proceso de marginación de la educación al arte y a la cultura en favor de asignaturas como el emprendimiento o los estudios financieros, en una clara búsqueda de unas próximas generaciones con mínimo sentido crítico, pocas capacidades creativas y educadas en un entorno de competencia e individualismo. La música ha sido esencial en la educación desde las épocas antiguas y ha sido la forma de recibir una formación equilibrada, creativa y colaborativa. Dentro de nuestro programa contemplamos una educación musical basada en la creatividad, no hay mejor forma que enseñar la música en un entorno creativo en el que no solamente la música se aprenda de una forma teórica, sino que se aprenda a crear utilizando la música como herramienta.

Algunos de los grandes capítulos del programa cultural de Podemos tienen gran influencia en la música. Es el caso de la propuesta de Ley de Enseñanzas Artísticas Superiores, que prevé la creación de universidades de las artes, incluyendo en ellas conservatorios y escuelas superiores.

El entorno de la música lleva pidiendo a gritos una reforma de las enseñanzas superiores que las asimilen a la Universidad. No estamos hablando de una adscripción de los actuales conservatorios a las Universidades para que todo quede como está (que es lo que se ha intentado hacer hasta el momento), hablamos de un cambio hacia una nueva formación musical que contemple todas las posibilidades que permite la enseñanza superior universitaria, tanto grado, como posgrado, como doctorado e investigación, así como todos los estilos musicales que se desarrollen en el ámbito de la música. Para ello habrá que reformar las leyes correspondientes y permitir así la inclusión de la música y otras disciplinas artísticas, como las artes escénicas, en el ámbito universitario. Las categorías de los profesores serán de esta forma las mismas que las de las Universidades, actualmente son las de centros de secundaria; y el acceso a ellas debe realizarse por medio de oposiciones que exijan el nivel correspondiente para cada puesto, sobre todo con los catedráticos y los titulares. La experiencia, por supuesto será valorada en estos casos, pero también la labor investigadora, que muchos de nosotros nos vemos obligados a realizar desde otras disciplinas (siempre en relación con la música), o en el extranjero. También favoreceremos la compatibilidad entre la actividad profesional y la docencia en centros públicos, así aumentaremos la calidad y se dispondrá de un profesorado comprometido con el proyecto educativo. En este punto ha sido inestimable la ayuda de la Plataforma Músicos por un Nuevo Diseño de las Enseñanzas Superiores con Agustín Charles y Alberto Rosado al frente, que con su ilusión han movilizado a gran parte del sector.

La música en directo ocupa la tercera medida. Se habla en el programa de un Plan de choque. Pese a su evidente necesidad, también es una medida transversal: la legislación de espacios es ámbito municipal.

La música en directo, en algunos lugares depende de leyes municipales, y en otros de leyes autonómicas. Recientemente se ha modificado la ley de Espectáculos y Actividades Recreativas de la Comunidad de Madrid para que los menores puedan asistir a los conciertos, una necesidad que aparecía reflejada en nuestro programa de las elecciones autonómicas. La presión de nuestro grupo parlamentario autonómico y de la sociedad civil representada en la iniciativa Queremos Entrar, ha conducido a que el partido en el gobierno decida en favor de la eliminación de una norma que estaba acabando con la actividad musical de la juventud, tanto como público de conciertos, como de futuras carreras de músicos de escenario. Hay países de nuestro entorno que destacan por el desarrollo de espacios de música en directo que deberíamos de imitar, y para ello hay que demostrar de que los conciertos no son contaminación acústica sino riqueza cultural que abre a las ciudades y los pueblos a compartir una experiencia en la que todos podemos divertirnos siempre que se respeten unas normas mínimas de convivencia. Las catalogaciones de locales de estas legislaciones anteriormente mencionadas imponen unas exigencias que en muchos de los casos son excesivas para el tipo de espectáculos que se pueden desarrollar ahí. No es normal que a un local que únicamente va a ofrecer conciertos en pequeño formato se le pongan las mismas exigencias que a salas más grandes, simplemente porque están en la misma categoría de la clasificación. Hay que adaptar las leyes a los tiempos y a las necesidades de la ciudadanía de acceso al desarrollo cultural más diverso. En gran parte es una labor de la Ley de la Música, comentada anteriormente, la creación de un marco favorable a la actividad musical.

Diversidad musical y difusión en medios ocupa la cuarta medida. ¿Cómo se articula una medida que remite al Plan Operativo de Acceso y Disfrute de la Cultura?

Los medios de comunicación de nuestro país no respetan la diversidad cultural, fijándose solamente en unos intereses económicos de ciertos sectores predominantes de la industria cultural que monopolizan la difusión de la cultura. En la música lo vemos claramente con su difusión en las radios y las televisiones. Los grandes sellos discográficos copan las programaciones con sus productos y a los sellos independientes nacionales y las músicas que no entran en estos circuitos les cuesta mucho trabajo conseguir una pequeña parcela en dichos espacios. Dentro del Plan Operativo de Acceso y Disfrute de la Cultura se contempla la ampliación de los contenidos culturales en toda su diversidad en los medios de comunicación. La difusión musical ha quedado reducida al medio radiofónico y a canales especializados de consumo minoritario. Los programas musicales en las televisiones han ido desapareciendo de las parrillas, estos espacios se han ido reduciendo hasta quedarse en programas en los que artistas desconocidos versionan a artistas conocidos. Hay que crear espacios musicales diversos en las televisiones públicas, negociar con las cadenas privadas para la existencia también de estos espacios, que estos ocupen todo el espectro. Así como sucede en el cine (aunque no se respete ni se vigile) debería existir una cuota de música nacional en los medios de comunicación españoles. En otros países, como Francia o Chile, estas cuotas están asumidas por los medios y fomentan el desarrollo de la escena ya que dan posibilidades de difusión a grupos que no tienen el apoyo de los grandes entramados dominantes de la industria cultural. Esta sería una gran forma de dinamizar el entorno musical nacional y con ello generar un circuito que recupere económicamente la precarización a la que ha sido abocado en estos últimos años. Estas cuotas deberían también favorecer la diversidad musical dando cabida a todo el espectro de diferentes músicas que participan de la escena.

La Plataforma Pública de Streaming justo atiende al equilibrio entre público y músicos, así como a la sostenibilidad de las pequeñas y medianas empresas

Desde el programa de Cultura que hemos realizado en Podemos tenemos muy claro la importancia del mundo digital en la difusión de las creaciones e interpretaciones los músicos, y la facilidad de acceso con la que se favorece a la ciudadanía para disponer de ellas. Es por ellos que se creará una Dirección General de Cultura Digital que se encargará de crear un marco justo, equilibrado y sostenible para la difusión de la cultura en este entorno. Dentro de esta Dirección se creará la Plataforma de Cultura Abierta (PLACA) para difundir el acervo cultural de dominio público y libre de derechos, aparte de estar abierta a todos aquellos artistas que decidan utilizarla como forma de difusión. También se llegarán a acuerdos para la distribución de obras que hayan recibido apoyo estatal para su desarrollo como compensación a modo de retorno social. La Plataforma se convertirá en una ventana para músicos de todos los estilos para poder mostrar su trabajo a una comunidad muy amplia que tendrá a su disposición una oferta diversa que no entre en conflicto con plataformas de tipo comercial. Desde la Dirección General de Cultura Digital, también se potenciará la existencia de plataformas de streaming o descarga de música siempre y cuando favorezca el acceso de una forma justa a una oferta diversa, remunerando a los autores según les corresponda por la difusión realizada de sus obras, interpretaciones o ejecuciones.

Ley de Propiedad Intelectual y adecuación de Entidades de gestión de Derechos de Autor conforman la sexta medida. ¿Cuáles son los principales rasgos de estas medidas?

La propiedad intelectual es un tema que implica a muchos actores y cualquier legislación que se quiera aplicar debería surgir del pacto entre todos los agentes; creadores, industria, usuarios y consumidores. Por el momento, es la industria la que ha dictado las leyes, lo que ha dificultado el acceso de los consumidores a la producción cultural en favor de sus intereses económicos basados en unos principios muy alejados del actual desarrollo de la difusión musical. La propiedad intelectual debe aplicarse de forma razonable siempre pensando en los dos extremos de la cadena; posibilitar el acceso a la ciudadanía consumidora por un lado, y remunerar de forma justa a los creadores por otro. Algunas entidades de gestión no han realizado su trabajo de una forma óptima, entrando en polémicas sobre su gestión con sus propios socios y con la ciudadanía. En abril de 2016 todas las entidades nacionales tienen que cumplir la directiva de la Comunidad Europea (2014/26/UE) que les exige unos mínimos de transparencia, sostenibilidad y democracia interna. La idea es vigilar este proceso para que las entidades de gestión de derechos de autor cumplan con su labor de una forma justa, equitativa y democrática, para que todos sus socios tengan voz, y no solamente según el dinero que recauden con la difusión de su obra. También se procurará que los asociados a las entidades de gestión sean responsables de su propio repertorio y que ellos mismos decidan la forma de licenciarlas, pudiendo hacerlo por medio de opciones comerciales o no comerciales sin perjuicio a su protección y remuneración por parte de la entidad de gestión. Dentro de las medidas concretas de música en la Ley de Propiedad Intelectual estaría la reforma del artículo 71, según el cual los editores disponen del mismo tiempo de remuneración por los derechos cedidos que el autor, cuando, por ejemplo, en el entorno del libro no es así. Habrá que ajustar unos plazos razonables para dicha cesión que surjan del acuerdo entre autores y editores.

La séptima medida prevé la transformación del CNDM (Centro Nacional de Difusión Musical) en un espacio que promueva todos los géneros musicales y active la difusión nacional e internacional, además de atender los programas pedagógicos, incluyendo en ello complementar los programas educativos de la educación general.

El Centro Nacional de Difusión Musical desarrolla una más que interesante labor a la hora de hacer llegar la música a los públicos. Sus conciertos y sus actividades de difusión como Bach Vermú, Música en vena o Todos Creamos, han sido un soplo de aire fresco a la escena musical española. La lástima es que ha sido canalizada esta actividad únicamente hacia la música clásica, introduciendo también el jazz y el flamenco en algunos de sus espectáculos. La idea de esta medida sería reforzar el Centro, sobre todo en lo que a diversidad musical se refiere. Se crearían otras dos partes (aparte de la ya existente). Una estaría centrada en la música contemporánea y recuperaría la labor del desaparecido Centro para la Difusión de la Música Contemporánea (CDMC) y otra se dedicaría a la música que ha sido contemplada en menor medida por el INAEM, la música actual. La música contemporánea que se hace en nuestro país debe ser potenciada y promocionada. Tenemos una gran cantera de compositores y compositoras con clara repercusión internacional, así como intérpretes y grupos instrumentales especializados en su interpretación. Todos ellos necesitan apoyo para desarrollar su actividad de una forma continuada y aportar riqueza a la escena musical tanto nacional como internacional. Por otro lado, las músicas actuales sólo han dispuesto de apoyo estatal en la iniciativa Girando por Salas siendo claramente insuficiente para un campo de la música que desarrolla, de forma casi independiente, una actividad muy alta. Los festivales se multiplican por toda la geografía y son los agentes privados y las administraciones locales los que dinamizan esta escena. El Centro Nacional de Difusión Musical podría ser un elemento dinamizador de la escena nacional de la música generando conexiones entre las administraciones públicas y el entorno privado en sus tres partes (Clásica, Contemporánea y Actual). No estamos hablando de un mero apoyo económico, sería una vía para relacionar entidades y agentes, y facilitaría los trámites necesarios para generar una escena diversa. Se encargaría de apoyar a los artistas nacionales, tanto los consolidados como los emergentes y canalizaría su difusión internacional por medio del sello EsCultura, que en nuestro programa será la herramienta para la difusión de la cultura a nivel internacional

Como octava medida se contempla la formación de una Comisión de la Música reforzada.

La Comisión de la música estaría incluida en el proyecto de la creación de Asambleas de Profesionales de la Cultura. Estas asambleas deben velar porque las leyes que surjan del Pacto por la Cultura sean respetadas y sean los interlocutores válidos con las administraciones en representación del entorno de la música. Será una comisión rotativa y que represente la diversidad tanto en profesiones como en estilos y medios. Por otro lado, se creará un Observatorio Ciudadano de la Cultura, para que la ciudadanía esté al tanto de que los procesos relacionados con este ámbito sean realizados con transparencia y de esta forma implicarla en el desarrollo cultural del Estado.

La novena medida contempla el Patrimonio Musical Español, creando un nuevo centro que se ocupe de la recuperación y la posterior coordinación con otros centros del INAEM para su exhibición.

El patrimonio musical español está siendo recuperado por diferentes entidades que actúan de forma independiente y no coordinada recibiendo escaso presupuesto ya sea por medio de ayudas directas o ayudas a proyectos concretos. La idea es colocar la recuperación del patrimonio musical español en el lugar en el que tiene que estar y crear un espacio en el que estas entidades funcionen de una forma coordinada y con unos fondos dedicados exclusivamente a esta labor. El Teatro de la Zarzuela, como espacio de difusión de patrimonio que ya funciona, podría ser el paraguas que alojara este centro y que sirviese de vía para la difusión de los espectáculos resultantes del trabajo de recuperación. Esto ampliaría el espectro de espectáculos aportando una mayor diversidad. También se contempla la posibilidad de que no solamente este centro se limite a la ciudad de Madrid (que es donde está situado el teatro), sino también exsistan delegaciones por todo el estado para que la labor de recuperación de Patrimonio sea llevada a cabo con total eficiencia.

Muy ligado a la anterior medida, la décima propone la creación de una Fonoteca Nacional de Música que aglutine los activos del actual Centro Nacional de Documentación de Música y Danza (CNDMyD), del INAEM, la Biblioteca Nacional o los Archivos de RTVE, todo ello en colaboración con otros centros de ámbito estatal.

Es necesaria en España una Fonoteca Nacional, así como existe ya una Filmoteca. El patrimonio fonográfico español se está perdiendo y hay masters de discos históricos que pueden no llegar a ser recuperados. Digitalizar estas joyas de nuestro patrimonio musical es una necesidad y para ello se necesita un espacio específico. La Fonoteca, además, será el punto de referencia para los archivos de los diferentes centros que se mencionan en la pregunta y servirá de espacio de difusión musical con actividades que complementen su labor, como conciertos, conferencias, talleres, etc. Se trataría de un espacio vivo en el que tanto investigadores e investigadoras musicales, como músicos, como aficionados y aficionadas puedan disfrutar de la riqueza de sus contenidos y de su difusión en un entorno adaptado a las necesidades de todos ellos. La Fonoteca también colaborará con la Plataforma de Cultura Abierta para la difusión en ella de los contenidos de dominio público que se disponga en sus archivos.

La última medida se centra en la práctica y disfrute de la música en el ámbito aficionado. ¿Cuáles son los límites de esta actuación?

En España existen muchos músicos aficionados que les gusta desarrollar su actividad musical en público, o hacer pequeños trabajos remunerados relacionados con la música. Es injusto que estas personas, al recibir dinero por su labor, sean tratados como profesionales, y se les someta a las mismas tasas, impuestos y burocracia que a estos últimos. Estas normas obligan a estos músicos a recurrir a la economía sumergida con los riesgos que acarrea para ellos y la falta de control de ingresos que se produce por parte del Estado. Hay que generar una distinción según ingresos entre profesionales y aficionados, para favorecer que estos últimos puedan declararlos sin perder gran parte de ese dinero en impuestos y pagos de cotizaciones a la Seguridad Social, gastos muy elevados para la remuneración obtenida. Aumentar el descuento para aquellos que cotizan ya por cuenta ajena, o propia en otra actividad, sería una medida más que razonable para apoyar a unos músicos que pueden ser en gran parte la cantera de una futura escena musical, o por otro lado gente que pone su granito de arena a un entorno musical diverso.

Otro aspecto relevante es la propuesta de crear un Estatuto de artista y del profesional de la cultura, que busca hacer frente a la precariedad, atendiendo medidas fiscales para autónomos y un régimen de intermitentes dentro del marco de la Seguridad Social. Ambas son reivindicaciones históricas nunca atendidas. ¿Qué comentaríamos de ellas?

Los creadores, técnicos y trabajadores de la música en general, llevan tiempo reclamando un entorno fiscal y de seguridad social favorable al tipo de trabajo que realizan. La intermitencia, los ingresos irregulares, la jubilación y la especificidad de las enfermedades de cada una de las profesiones, son puntos que actualmente no se contemplan ni en la recaudación de impuestos ni en ninguno de los regímenes de la seguridad social. El prorrateo de los impuestos a partir de ingresos irregulares provenientes de giras, de lanzamiento de discos al mercado, o de encargos, sería una buena forma de que los músicos puedan cumplir de una forma justa y razonable con sus obligaciones con el Ministerio de Hacienda. El contemplar la intermitencia en las cotizaciones de la Seguridad Social sería una iniciativa que aliviaría a muchos trabajadores y trabajadoras del entorno de la música, facilitaría su atención médica en momentos en los que no esté dado de alta y la cotización de años para obtener la jubilación correspondiente. Este Estatuto crearía el marco adecuado para desarrollar una actividad profesional en la música sin riesgos de ningún tipo, al contrario que sucede en la actualidad.



Doce Notas  DdA, XII/3226

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