sábado, 23 de enero de 2016

A LA FOTO DE ASCENSIÓN MENDIETA LE FALTA UN ESTADO REPARADOR Y JUSTO

 Foto de Emilio Silva.

Emilio Silva

Esta fotografía de Óscar Rodríguez debería estar en un museo. Es una de esa imágenes que mostrando unos pocos metros cuadrados consiguen radiografiar todo un país. Ver a Ascensión Mendieta, bien abrigada, soportando con sus 90 años el duro invierno, mientras observa los trabajos de exhumación del cuerpo de su padre Timoteo; la de su hija Chon, explicándole a otra mujer algo de lo que puede verse en ese fosa, en todas las fosas que se tragaron tantas cosas, que escupieron tanto miedo, y esos jóvenes que rematan la composición de esas tres generaciones asomándose a nuestro pasado. La memoria como una intersección de distintos tiempos que coinciden en el mismo tiempo. La valentía y la constancia de una hija que fue capaz de viajar hasta Buenos Aires y cumplir 88 años a bordo de un avión para pedirle a la justicia el trato digno que está recibiendo. Raul De la Fuente a la izquierda de la imagen, pegado en todo momento a Ascensión, voluntario y experto en acompañamiento a familiares en exhumaciones.

Pero algo falta en la imagen: toda fotografía esconde algo que no está y en este caso es el Estado. El Estado cuidando, atendiendo, el Estado que tantas veces ha gritado "¡Que condenen la violencia!" reparando, el Estado que en cuarenta años de democracia ha mirado para otro lado, ha protegido a los verdugos, ha vaciado las aulas de conocimiento del pasado, ha puesto una frontera de concertinas en las portadas de los libros de texto escolares para que estas y estos inmigrantes de las cunetas no puedan entrar y dejarlos así condenados al olvido. 

Pero ese es el poder de la memoria, el poder de esta imagen, el de Ascensión que recuerda a su padre, que recuerda el apartheid español que los castigó como apestados, que mantiene el respeto y el amor por esa persona que como 114.226 permanecen en las cunetas y que soñaban y trabajaban por una país hermoso y justo. En esta imagen hay muchas semillas y la memoria las está regando.
 
DdA, XII/3193

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