miércoles, 14 de octubre de 2015

"QUE EN LOS DÍAS DE PATRIA/ DESFILEN LOS SIN CASA"

“Que en los días de patria/ desfilen los poetas,/ las bailarinas, los profesores, los músicos, los astronautas./Los conductores de autobuses, los barrenderos,/ los que no tienen nada./ Que en los días de patria/ desfilen los que aman/ los que no creen en banderas/los que no buscan lo que separa.

Esperanza Ortega

El lunes no fui a Madrid a ver el desfile de la Hispanidad, ni siquiera me tentó curiosear el resumen que hicieron en los informativos sobre tan magno acontecimiento. No porque la fecha conmemore un genocidio, ni porque yo me dedique en exclusiva a las causas sociales, sino simple y llanamente porque me aburren los desfiles militares. Además, el lunes había quedado a la misma hora con tres ex-alumnos del IES Pinar de la Rubia. Son buenos estudiantes y están a punto de terminar sus carreras. Uno de ellos estudia quinto de Ingeniería de Caminos en Madrid, otro Arte dramático en Valladolid y una periodismo en Valladolid y Psicología en la UNED de Palencia. No paramos de hablar durante dos horas y, lo mejor de todo, para nada mentamos el pasado. El ingeniero contó feliz que había participado en la comisión de urbanismo de Ahora Madrid, y que allí fue a verles un día nada menos que Manuela Carmena, la psicóloga periodista contaba embelesada que tuvo la ocasión de conversar con Iñaki Gabilondo, como colaboradora de InfoUVA, asociación de estudiantes de periodismo de Valladolid, y el futuro actor nos dijo que había realizado una coreografía para un desfile de la pasarela Cibeles, aunque lo que más le ilusionaba es participar en la representación de “El retablo de las Maravillas”, de Cervantes. Los tres desarrollan sus actividades sin el menor ánimo de lucro, claro está. Criticamos la Universidad, hablamos de urbanismo, de periodismo, de teatro, de mis nietos, de París, de cine, del síndrome de atención y, por supuesto, de política. Coincidían los tres en sus simpatías hacia el entorno de Podemos, aunque a ninguno les gustaba Monedero –demasiado pagado de sí mismo, exclamaron a la vez-, pero coincidían en reconocer que habían recomendado a sus abuelas votar a Ciudadanos. Y mientras transcurría nuestra charla, los clarines –digo yo- estarían anunciando el paso de las tropas a bombo y platillo. Por la tarde: ¿Habré leído bien?, ¿800.000 euros?, ¿podrá gastarse tanto dinero así como así, sin que a nadie le beneficie?, ¿eso es patriotismo? Y sigo leyendo: el Ministerio de Defensa se ha pasado ya en 2000 millones de lo presupuestado para 2015. ¡Caramba!, 2000 millones. Recuerdo que, por la mañana, los estudiantes protestaron porque no me querían dejar pagar la consumición. “Me invitaréis cuando ganéis dinero”, les dije. Y rieron al unísono: pues entonces… Ya de noche me entretengo en imaginar un desfile de todos mis alumnos, que serán cientos y tal vez muchos miles, gente decente, que desean realizar sus proyectos, vivir en una casa habitable, ser útiles al mundo y ser felices. Miro los correos antes de acostarme y encuentro uno que mi amigo Ricardo Bada me manda desde Colonia con un poema de Javier Salinas, otro español en Alemania. Comienza diciendo: “Que en los días de patria/ desfilen los sin casa”, para continuar pocos versos después: “Que en los días de patria/ desfilen los poetas,/ las bailarinas, los profesores, los músicos, los astronautas./Los conductores de autobuses, los barrenderos,/ los que no tienen nada./ Que en los días de patria/ desfilen los que aman/ los que no creen en banderas/los que no buscan lo que separa.” Y pienso en ese gran desfile sin abanderados, un desfile que nada costaría al erario público. A su cabeza pondría yo a mis tres alumnos, que tanto valen y que nada piden. ¿Acaso habrá otra patria?

Las cosas como son  DdA, XII/3104

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