miércoles, 14 de octubre de 2015

12 DE OCTUBRE, UNA CELEBRACIÓN DE MACHOS VICTORIOSOS

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Juan Carlos Monedero

Todos los años tenemos una discusión sobre algo sobre algo que, muy al contrario, debiera ser un día de encuentro.  Tenemos problemas sinceros para encontrarnos en un sitio que no sea cuestionable por una parte no pequeña de los españoles. Al tiempo, generamos enfado en América, un lugar que debiera formar parte de lo mejor de nuestra identidad si hiciéramos bien las cosas. Que el 12 de octubre es un mal día lo demuestra que se convierte en una celebración de machos victoriosos, a ver quién es más importante y agita mejor sus encorbatadas plumas. El 12 de octubre más parece  un día de egos en torno al principal de los pavos reales. No creo igualmente que un desfile militar sea lo más adecuado (¿a quién le queremos demostrar que tenemos armas?). La recepción de referencia la que hace un Rey para la gente que considera “importante”. Un rey que, por definición, es diferente por nacimiento del resto de sus conciudadanos. La discusión acerca de la escasa capacidad incluyente de esta fiesta está servida de antemano.
No me imagino en ningún país de nuestro entorno a unos nacionales dándoles a otros con el día nacional o con la bandera en la cabeza. No me lo imagino en Francia, que celebra el 14 de julio y la toma de la Bastilla; ni en Alemania con su 3 de octubre, día de la unificación de las dos Alemanias (no quisieron celebrar la caída del Muro de Berlín escogiendo el 9 de noviembre porque, además de recordar a la Kristallnacht, celebraba la victoria de unos alemanes sobre otros). Ni con la fiesta de la república en Italia recordando el referéndum que abolió la monarquía (pese a que el resultado fue ajustado). O en Portugal, que escoge celebrar la lengua que comparte con Brasil conmemorando como día nacional la fecha de la muerte de Camoes. Día de la raza, descubrimiento, encuentro. Buscamos suavizar las formas, pero no termina de convencer. ¿No podríamos celebrar algo que signifique un real encuentro con América Latina, como la lengua? El día del nacimiento o la muerte de Cervantes podría servir como día nacional. Serviría para concelebrar en Sudamérica, y también sería aceptado en los diferentes pueblos de España (incluida Catalunya porque el castellano también es una lengua catalana. Joan Boscà i Almogàver (Barcelona, 1492 – Perpiñán, 21 de septiembre de 1542) fue el introductor del verso endecasílabo en castellano).
Queremos recordar sólo cosas hermosas como una lengua compartida, pero eso no hace olvidar el genocidio. La población descendió entre un 60 y un 95%. Pensar que los europeos “descubrieron” a los americanos es de una arrogancia insoportable. Y añadamos los esclavos africanos que llevó la Corona a trabajar en minas y plantaciones una vez consumada la muerte de millones de nativos. ¿Qué pensaríamos si en España entrara otro pueblo y al final quedaran solamente vivos tres millones (o, en la más amable de las cuentas, apenas diecinueve)? ¿Y si además fuéramos herederos forzados de gentes de otros sitios que hubieran venido de esclavos? ¿Qué memoria rota no portaríamos? Difícil de defender. En Los Molinos ayer hicieron un homenaje al franquismo y lo  expresaron izando la bandera española. Porque la han hecho suya pese a los intentos de estos años. Porque durante cuarenta años ha sido la bandera del franquismo y durante los cuarenta siguientes han hecho todo lo posible para que no lo olvidemos. Y da lo mismo que venga de Carlos III y fuera una enseña marítima. Se la ha apropiado una parte de España -a menudo la más retrógrada- y eso sigue siendo, como ocurre con el doce de octubre, un problema. El 12-O es un día nacional sobre todo para los nacionales. Salva el escenario alguna que otra victoria en el deporte. A algunos nos sabe a poco. Es parte de las tareas pendientes. 

DdA, XII/3104

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