lunes, 15 de junio de 2015

RIBÓ LLEGA EN BICI AL AYUNTAMIENTO DE VALENCIA

Foto de República Española.

Félix Población

Se me va a permitir la que deseo sea impertinencia de la memoria, a la vista de la imagen de la llegada del nuevo alcalde de Valencia Joan Ribó (Compromís) al Ayuntamiento de la ciudad en bicicleta. Los ciudadanos no le van a pedir a Ribó que lo haga así todos los días, pues lo inédito del medio de transporte utilizando -en su primer día de gestión al frente del consistorio- bien se podría interpretar como un mero símbolo de cambio en la administración y gobierno de la capital valenciana. Lo que sí le van a exigir los ciudadanos que le votaron es que ese cambio sea efectivo y no mera cuestión de imagen. Es por esto por lo que decía que se me permitiera la que deseo sea impertinencia de la memoria al recordar que un día, de hace más de treinta años, hubo diputados del Partido Socialista Obrero Español que hicieron más o menos lo mismo -trasladándose en vespino y traje de pana al Congreso como Javier Solana-, para luego acabar dándonos el cambiazo (OTAN de entrada no, por OTAN a toda costa, con Solana al frente despues de haber participado en las marcha antiOTAN a Torrejón), y llevar a cabo una gobernación en la que hubo muchas más sombras que luces, sobre todo en las últimas legislaturas de don Felipe González, ese estadista de los negocios. Lo mismo ocurrió años después con la segunda etapa de Rodríguez Zapatero. Ambos han contribuido de manera decisiva a que el PSOE esté actualmente como está y a que las imágenes -por saludables que sean, como la de Ribó en bici- ya no nos basten a los ciudadanos más hartos. Y en Valencia son muchos, como acaban de demostrar con sus votos, todos los que están pendientes de los hechos, no de los dichos ni las fotos.

DdA, XII/3030

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