miércoles, 6 de mayo de 2015

UNA NIÑA VIOLADA DE DIEZ AÑOS, CONDENADA A PARIR EN PARAGUAY

 Una jueza, un médico que es ministro de Sanidad, la Iglesia en pleno creen que tienen derecho a imponer su voluntad sobre el bienestar de la niña.

Soledad Gallego Díaz

Hoy habrá muchos temas de los que hablar: el programa municipal y autonómico de Podemos, al que ya no se podrá acusar tan fácilmente de indefinición; conversaciones para conseguir que Ciudadanos y Podemos ayuden a que la socialista Susana Díaz sea investida presidenta de la Junta, con un programa mucho más atado de lo que hubiera deseado... Todos son asuntos interesantes, pero resulta que en Paraguay una niña de 10 años, violada por su padrastro, está siendo obligada a seguir adelante con su embarazo y a parir, pese a que su cuerpo infantil solo alcanza el metro cuarenta y los 34 kilos de peso.

Los demás son temas interesantes. El de esta niña es asunto de vida o muerte y de desprecio a su dignidad. Una jueza, un médico que es ministro de Sanidad, la Iglesia en pleno creen que tienen derecho a imponer su voluntad sobre el bienestar de la niña. Ni dudan, ni se lamentan. La crueldad de todo un sistema frente a la vida de una niña de 10 años, sin ningún tipo de tapujos, a las bravas y con toda la soberbia del poder. Aquí mandamos nosotros. Se acabó.
Paraguay es un país desdichado, sin duda. Quizás, el más desdichado de América Latina. Pero pertenece a la Comunidad Internacional, es miembro de la ONU, de la OEA, de UNASUR y de MERCOSUR. El caso de esta niña condenada porque sí, por el fanatismo soberbio de quien tiene la fuerza, debería acarrear su expulsión del mundo civilizado. Pero no será así. La pequeña y desdichada niña paraguaya quizás sobreviva al parto. Quizás, no. Pero el Gobierno paraguayo seguirá adelante como si tal cosa.

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SER / DdA, XII/2996

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