viernes, 1 de mayo de 2015

EL ALMA DE JUAN CARLOS MONEDERO

 Félix Población

Llevo bastante adelantada la lectura del libro Conversación con Juan Carlos Monedero con el que -hablando de todo- el periodista Ramón Lobo ha dado a conocer la dimensión intelectual y humana  del profesor de Ciencia Política de la Universidad Complutense y fundador de Podemos. Lobo ha tenido la perspicacia de titular la introducción con una frase de Monedero que figura asimismo en la faja del libro: “No estoy dispuesto a que me roben el alma”. Se refiere con ello el profesor a otra frase de Elías Canetti que tuvo mucho tiempo delante de sus ojos en su lugar de estudio: "De tanto combatir al enemigo terminas pareciéndote a él".  Considera Juan Carlos que si la victoria implica que tú también has vendido tu alma al diablo, no merece la pena. A su vez, el propio entrevistado concluye el epílogo del libro con la aleccionadora historia del bosque que arde y los animales que huyen despavoridos, entre ellos los reyes de la selva. Un pequeño colibrí, sin embargo, decide dar la vuelta, ir al río y  llevarse una gota de agua en su pico. "¿Es que acaso crees que vas a apagar el fuego tú solo?", le dicen los que huyen, a lo que el colibrí contesta: “Yo voy a hacer mi parte”. Estoy convencido –mucho más gracias a la lectura del citado libro- de que la dimisión de Juan Carlos Monedero de sus cargos en Podemos se debe a que no está dispuesto a que le roben el alma y a que él va a seguir haciendo su parte, para lo cual ha tenido la prevención de recuperar en su integridad y libertad toda la indudable valía intelectual, el compromiso ideológico y y la solvencia ética que le honran. No cejará por eso en ser como el colibrí ante esta España que huele a podrido y donde no debería quemarse la expectativa de cambio y decencia que el país precisa como agua de mayo.


                                     DdA, XII/2991                                 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Desde el momento en que Podemos se convirtió en un éxito pensé en la posibilidad de que la unidad en ese partido podría romperse. Los resultados de las europeas me temo que han hecho entrar en el partido al mismo tipo de oportunistas que lo hicieron en el PSOE en los años previos al 82, cuando todo presagiaba su victoria. Una pena, pero así somos.

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