viernes, 29 de mayo de 2015

DESTRUCCIÓN DE DOCUMENTOS EN EL AYUNTAMIENTO DE MADRID: UN SUCIO Y MOSQUEANTE COLOFÓN

Bolsas con papeles triturados en el Ayuntamiento de Madrid.
Félix Población

Entre las primeras medidas que el próximo equipo de gobierno del Ayuntamiento de Madrid debería tomar, a juicio de las bases de Podemos, estaría la realización de una auditoría de las cuentas internas del consistorio durante la última etapa de gobierno del Partido Popular, tanto con Alberto Ruiz Gallardón -que amenaza con volver a la política-, como con Ana Botella como primeros ediles. A tal fin parecía imprescindible que se prestara una especial atención a la posible destrucción de documentos.

Esa destrucción se puso en marcha desde el pasado martes y ha sido noticia reiterada en algunos medios. Según empleados del Ayuntamiento de Madrid, la trituración de documentos se viene realizando desde el lunes por la noche, una vez sabidos los resultados electorales y ante la inminencia de un cambio político: “Empezamos a encontrarnos estas bolsas desde la mañana del martes. Luego, por las tardes, cuando nos vamos, no queda ninguna, pero a la mañana siguiente vuelve a haber nuevos montones”

Si se tiene en cuenta, además, que hubo una llamada desde el Ayuntamiento para que un camión extra recogiera ocho contenedores más de ese material ayer jueves por la mañana, fuera de las horas de recogida de papel y cartón estipuladas para el consistorio madrileño, habrá que convenir -como hacen los trabajadores municipales que han observado esta anomalía- que se trata de un hecho más que insólito. 

Entre los artículos del Código Penal hay uno, el 413, que reza como sigue:  "La autoridad o funcionario público que, a sabiendas, sustrajere, destruyere, inutilizare u ocultare, total o parcialmente, documentos cuya custodia le esté encomendada por razón de su cargo, incurrirá en las penas de prisión de uno a cuatro años, multa de siete a veinticuatro meses, e inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de tres a seis años".

Yo no sé lo que el respetable ciudadano de la capital del reino experimentará ante incidencias tan sucias como las que aquí se comentan, similares a las de compra y acarreo de votos de ancianos con demencia senil denunciadas  en algunas localidades de España, pero mucho me temo que tal proceder reafirma el voto de quienes echaron al Partido Popular del Ayuntamiento de Madrid y hará recapitar a no pocos de lo que se los dieron. 

¿A qué viene semejante proceder? ¿A qué viene tanta celeridad nocturna después de lo que la capital del Estado ha representado como ámbito de corrupción política? ¿No les parece que esto podría ser indicativo como colofón para ratificarla? ¿Alguien puede imaginar algo similar en cualquier otro país democrático que se precie?


DdA, XII/3016

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