sábado, 30 de mayo de 2015

ANTEPONER PROGRAMAS A SIGLAS Y CIUDADANOS A INTERESES PARTIDISTA

podemos07 
Fernando de Silva
Los tiempos están cambiando y muchos protagonistas de la política de siempre aún no se han enterado. Asistimos a un escenario político nuevo, y nuevas deben ser las maneras de enfrentar el futuro inmediato; pero, a juzgar por los titulares de los periódicos,  ni PP ni PSOE  se han percatado de que el cambio de cromos o el reparto de cargos y sillones son el pasado a superar. E incluso los medios de comunicación deben de ser reeducados para asimilar esta nueva situación, y contar las cosas de otra manera.
Dejando al margen la esperpéntica espiral  de Esperanza Aguirre, calificada por algún psicoanalista  como "estado de enajenación mental fuerte", que incluso es contagioso dada la actitud de muchos compañeros de partido, es lo cierto que los resultados de las últimas elecciones municipales y autonómicas están contribuyendo a que se visualice en los medios que ahora toca mercadear con los votos de los ciudadanos, sin percatarse de que han votado programas y no personas.
Es lógico pensar que los más afines deberán de apoyarse y que los pactos antinatura no serán bien vistos por quienes han apoyado a cada uno de los partidos en liza. Pero de ahí a dar por hecho que Podemos, PSOE e IU formarán un bloque, hay un trecho. Es preciso anteponer los programas frente a las siglas, y a los ciudadanos frente a los intereses de los partidos.  El cambio generado en las urnas tiene que tener un fiel reflejo en las nuevas políticas a llevar a cabo, en las que es preciso priorizar la protección social de los ciudadanos.
Podemos está obligado a colocar las lineas rojas para alcanzar cualquier pacto programático, que no necesariamente debe de ser de gobierno. Y solo permitirá, con su abstención o con sus votos, que gobierne otro partido, si existe un compromiso escrito y público de asumir la lucha decidida contra la corrupción, la absoluta transparencia en la gestión política, la reducción de cargos políticos y de sus remuneraciones,  la participación de la ciudadanía en las decisiones importantes,  y el rescate ciudadano para los más afectados por las políticas de ajustes; y en esta última medida va incluido que no se permita ni un solo desahucio sin que previamente exista alternativa para el realojo en unas condiciones dignas. No podemos permitir que ni un solo ciudadano se quede en la calle sin que sepa dónde va a dormir horas después, así de claro y sencillo.
Las ideologías no se definen por las siglas sino por los programas y los compromisos adquiridos ante la ciudadanía, que deben de ejecutarse sí o sí. Se acabó la vieja política de prometer y no cumplir. Y todo lo que se pacte debe plasmarse con luz y taquígrafos, y si es necesario ante notario, lo que exige la máxima publicidad.
Como ha dicho Manuela Carmena la reinserción es posible, como factible es que se pueda salir de la casta. Y quien no asuma que la forma de hacer política ha cambiado, quedará fuera de ella.

DdA, XII/3017

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