miércoles, 1 de abril de 2015

SEMANA SANTA, SEMANA NACIONALCATÓLICA

Foto de Primo Romero

Antonio Aramayona

Alcaldes y alcaldesas, corporaciones municipales, President@s de Comunidad Autónoma, Guardia Civil, Academias Militares, Cuerpos de Policía… Esta semana mal llamada “santa” (o todas lo son o no hay ninguna semana santa) supone la mezcolanza de lo institucional y lo confesional, lo público y lo privado, en detrimento de la cada vez menos creíble aconfesionalidad del Estado y de sus instituciones.
Esta semana se da en las ciudades españolas la eclosión de procesiones, cofradías, fanfarrias, tamborradas, y demás parafernalia. Esta semana resurge con fuerza la España negra, que celebra la sangre, el dolor, el pecado, la redención, la culpa, los capirotes de los antaño condenados por la Inquisición, el ruido del pueblo que acompaña el ajusticiamiento.
                                         Foto de Primo Romero
Esta semana una multitud se lanza a la calle a conmemorar (¿son conscientes de ello?) la crueldad de un padre que condena a la muerte a su hijo inocente para perdonar las culpas de terceros. Soy padre y cualquier cosa que hicieran mis hijos quedaría solventada con un beso y el perdón recíproco envuelto en cariño. Sin embargo, esa multitud se disfraza de vestidos tremebundos, se tapa el rostro y el cuerpo y se suma al rito del sadismo y el masoquismo divinos.
En el escudo de Aragón, en uno de sus cuarteles, “sobre campo de plata, vemos cuatro cabezas de moro, degollados, de sable (color negro) y encintadas (con diadema colgante) de plata”. Ahora se añade por las calles un ajusticiado junto a otros dos ajusticiados más, recubiertos de sangre, latigazos y sufrimientos hasta la muerte. Ferocidad, saña, barbarie
Los clérigos predican que murió “por nuestros pecados”. También por los pecados de un niño de unos pocos días o unas pocas semanas al que bautizan para borrarle el “pecado original”. El timo de la estampita a golpe de tambor y custodiado por guardias civiles, soldados y policías, que pagamos todos y todas. El mito de la alienación de lo humano en aras de la voluntad de un dios vengador, invento de mentes inseguras y perversas..
Mi alcalde, esta semana, en la calle, procesionando procesiones de muerte. Mis representantes políticos, lo mismo. Delirio del nacionalcatolicismo. La derecha que sumió a España en una charco infinito de sangre y dictadura se viste esta semana de manola, de cofrade mayor, de general, de custodio de los valores eternos de la patria. Por el imperio hacia dios.

                                                DdA, XII/2964                                      

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