miércoles, 22 de abril de 2015

LAS FECHORÍAS DE LOS DEFRAUDADORES SON LA REPERA PATATERA

Fernando de Silva
 "Dispongo de todos los datos y son la repera patatera", afirmaba hace unas horas en el Congreso de los Diputados Santiago Menéndez, Director General de la Agencia Tributaria, para referirse a los inconfesables secretos que guarda a buen recaudo de los grandes defraudadores de este país, y que se nos ocultan a los sufridos ciudadanos que pagamos nuestros impuestos. Se justifican afirmando que la intimidad de los presuntos delincuentes, unos 715 en total, debe ser preservada porque así lo establece la ley que elloss mismos han aprobado, y no es bueno poner en entredicho su "honorabilidad" para preservar  el derecho a la presunción de inocencia. Eso mismo podían haber pensado cuando por motivaciones exclusivamente políticas filtraron una información de Juan Carlos Monedero, que paga impuestos en España y no debe nada a nadie, para colocarlo a los pies de los caballos. ¿Serán jetas?; más bien delincuentes con traje y corbata. Porque la revelación de secretos es delito siempre, y no cuando a ellos se les antoja.
La intervención de Santiago Menéndez fue chulesca, retadora, amenazante, impropia de su cargo, al estilo de su jefe, Cristóbal Montoro, el mismo que sacaba pecho  para acusar en la tribuna del Congreso a la familia Pujol, y ahora mete el rabo entre las piernas cuando afecta a su exjefe  y uno de los suyos, pringado hasta los tuétanos en fechorías que con el tiempo parece resultarán mucho más escandalosas. Porque lo de Rodrigo Rato va a traer cola, y muchos poderosos pueden caer si se investiga de verdad.
¿Y qué dice el gobierno a todo esto?. Por el momento ya sabemos que Mariano Rajoy se enteró por la prensa y tuvo un gran disgusto; ¿el primero?, porque suponemos que  también sabrá por la prensa que su "íntimo amigo" está imputado por los desmanes de Bankia y en el caso de las "tarjetas black", por lo que cabe pensar que será, al menos, el tercer disgusto. Ni mencionar al resto de los miembros del Gobierno ni a los dirigentes del PP, que parecen estar en este tema en "búsqueda y captura". La ley del silencio, al estilo de la mafia siciliana en estado puro.
Los ciudadanos queremos saber la lista completa de los supuestos grandes defraudadores, porque nos han robado en nuestras narices con la complicidad de nuestros gobernantes, y han empobrecido al país, contribuyendo de manera decisiva a las consecuencias de la crisis económica que padecemos. ¿Que la ley no permite hacerlo?, pues cambiemos la ley. Unos políticos que fueron capaces de modificar en 72 horas el art. 135 de la Constitución para favorecer los intereses especulativos de los grandes inversores en perjuicio de las necesidades vitales de los españoles, suponemos tendrán capacidad para modificar una ley de menor rango en 24 horas. Querer es poder, y cuando se tiene el poder absoluto no existe ningún obstáculo para hacerlo. Otra cosa es que no se quiera, porque es muy probable que muchos de los suyos formen parte de la lista secreta, y hasta algunos tengan previsto presentarse en las listas de las próximas convocatorias electorales.
Soraya Sáenz  de Santamaría, tan parlanchina ella cuando le viene en gana, nos debería seguir explicando en qué consiste la transparecencia. Porque si permite ocultar los nombres y apellidos de quienes nos roban, por mal camino vamos.
 SinLaVenia  DdA, XII/2982

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