lunes, 15 de diciembre de 2014

IGLESIAS Y MONEDERO EN LA CONCENTRACIÓN DEL 13-M, ¡PUES CLARO!

Félix Población

Desde el mismo momento en que Pablo Iglesias confesó a Iñaki Gabilondo que el SMS convocante de la concentración del 13-M de 2004 ante la sede del Partido Popular partió de su Facultad de Ciencias Políticas, un equipo de sabuesos del PP se dedicó a revisar las imágenes disponibles al efecto. Debió de ser una labor sumamente minuciosa, pero surtió su resultado. 

El Partido Popular quiso venderlo tal como hizo en su día: aquello fue un acto antidemocrático que rompió la sagrada jornada de reflexión previa a las elecciones del día 14. Al encontrarse dos de los líderes de Podemos en esa concentración, se  demuestra, por lo tanto, que ambos no son demócratas y que la democracia que postulan es la de la algarada y la coacción, aunque la jornada se resolviera y disolviera pacíficamente. No faltó la interpretación, por parte de algunos políticos socialistas, de que Iglesias presumía de la iniciativa por carecer de abuela, iniciativa que como es sabido el PP achacó al Partido Socialista para favorecer su triunfo el 14-M. 

Lo que ninguno de los dos partidos -hasta ahora mayoritarios- recordó es que aquella espontánea agomeración popular respondió a una de las más vergonzososa mentiras (acerca de la identidad de los culpables de la masacre) propalada por un gobierno en ejercicio, pues fue ideada y mantenida sobre los cadáveres de dos centenares de víctimas y miles de heridos, después de que España sufriera el mayor atentado terrorista de su historia.

 ¿Dónde querían que dos militantes de izquierda y jóvenes profesores de Ciencia Política, hoy líderes de un partido que goza de las máximas simpatías entre un amplio sector de la población, estuvieran en aquella fecha? Si la idea de aquella convocatoria partió en realidad de la Facultad donde uno y otro trabajaban, no es de extrañar que su partido político se haya colocado a la cabeza de las expectativas electorales, pues aparte de dar hoy en día -como entonces- con el mensaje político que coincide el sentir de la mayor parte de la ciudadanía, se ha convertido también en el primer partido político del siglo XXI: capaz de encauzar ese mensaje, debatirlo y moverlo con efectividad a través los nuevos medios de comunicación, dominando las redes sociales como los tiempos corrientes y una democracia más participativa demandan.

DdA, XI/2871

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