viernes, 5 de diciembre de 2014

EL EXMINISTRO DE DEFENSA TRILLO FUSILÓ PÁGINAS ENTERAS DE SU TESIS DOCTORAL

Lazarillo

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo cerró ayer la causa penal por el accidente del Yak-42, que tuvo lugar el 26 de mayo del 2003 y en el que fallecieron en Trebisonda (Turquía) los 62 militares españoles que se dirigían a Zaragoza, de vuelta de Afganistán. Europa ha refrendado la decisión de los tribunales españoles de no abrir juicio oral contra los responsables de las presuntas irregularidades en la contratación del vuelo. Los familiares de las víctimas tienen muy mal recuerdo de la gestión que del caso hizo el entonces ministro de Defensa Federico Trillo Figueroa, actual embajador de España en Londres, al que hoy el diario La Marea saca los colores -si esto fuera posible- a través de la información suscrita por Hugo Viciano Asensio, que demuestra la precaria talla intelectual y ética del aludido, por si los familiares de la víctimas del accidente aéreo no lo supieran ya:

"El dramaturgo Ignacio Amestoy publicaba recientemente un artículo con ocasión de la abdicación de Juan Carlos de Borbón en las páginas del diario El Mundo. Bajo el título “La tragedia de un rey y sus hijas”. Allí, refiriéndose a la tragedia de El Rey Lear, escribía: “Federico Trillo Figueroa, embajador del Reino de España en Londres y autor del ensayo El poder político de los dramas de Shakespeare, dice que en ese momento trascendental en su vida el rey, al sufrir una “crisis de soberanía producto de su desilusión política”, se confiesa a los suyos: “Es mi propósito firme librarme en mi vejez de toda carga y toda obligación, y confiarlas a más jóvenes brazos, mientras yo, aliviado, me deslizo hacia mi fin, despojándome de mi poder, mis posesiones y de las cargas del Estado”. Trillo-Figueroa apunta sobre la actitud del rey en esos momentos: “Muestra su descontento por la organización política y está decidido a crear una nueva”. Las citas están dadas correctamente por Amestoy pero las palabras que allí se recogen no son de Trillo-Figueroa, sino de Duncan Salkeld, un profesor universitario especialista en Shakespeare y autor de Madness and Drama in the Age of Shakespeare.

Amestoy no puede conocer fácilmente esto. Los fragmentos que él recoge son textuales y hace un uso correcto de las comillas. Federico Trillo-Figueroa, por el contrario, no hace un uso correcto de las comillas a lo largo de su obra El poder político en los dramas de Shakespeare. El corta y pega del embajador en el Reino Unido puede detectarse en al menos 30 páginas del libro que publicó la editorial Espasa. Las fuentes de donde se toman estas citas textuales no reconocidas aparecen, eso sí, en el aparato bibliográfico -bastante extenso- de la obra, que le sirvió para obtener el título de Doctor en Derecho por la Universidad Complutense cuando ya era presidente del Congreso de los Diputados.

Los “préstamos” son más importantes en algunas páginas que en otras, sobre todo hacia el final de lo que es una tesis doctoral muy extensa, en unos capítulos que tratan sobre la psicopatología del poder en Shakespeare. Allí, por ejemplo, las páginas 315 y 316 de la obra firmada por Federico Trillo están tomadas, casi en su totalidad, de fragmentos textuales, traducidos y no reconocidos como tales, de la tesis doctoral de la investigadora francesa Martine Bigeard. En un capítulo acerca de lo sobrenatural en Shakespeare, aun mencionándose en algún momento la fuente, Trillo-Figueroa fusila párrafos enteros sin comillas ni atribución de carácter textual a partir de Witches and Jesuits: Shakespeare’s Macbeth, de Garry Wills. Las páginas 105-107 toman abundantes citas textuales no reconocidas de la obra de Samuel Schoenbaum, Shakespeare’s lives, obra que no obstante también aparece en la bibliografía.

Por momentos, los generosos préstamos de otros autores pueden tener una lectura cómica, un efecto sin duda no buscado por el Dr. Trillo-Figueroa. Como cuando no reconoce citas que son de autores que, suponemos, estarán en las antípodas ideológicas de lo que él profesa. Así, por ejemplo, Trillo-Figueroa pasa por sus propias palabras lo que en realidad es una cita textual no reconocida del conocido marxista Terry Eagleton.

Trillo-Figueroa: “Las brujas, exiliadas de este orden violento, viven en hermandad en sus sombrías fronteras y rechazan todo trato con las discusiones tribales y los honores militares de tal orden. Son el subconsciente de la obra, que debe ser exiliado y reprimido por su carácter peligroso, pero que siempre puede volver con una venganza.”

Terry Eagleton: “The witches are exiles from that violent order, inhabiting their own sisterly community on its shadowy borderlands, refusing all truck with its tribal bickerings and military honours. […] figure as the ‘unconscious’ of the drama, that which must be exiled and repressed as dangerous but which is always likely to return with a vengeance. In this sense the witches figure as the ‘unconscious’ of the drama, that which must be exiled and repressed as dangerous but which is always likely to return with a vengeance.”

En otra ocasión, tampoco le concede las comillas, que deberían señalar la cita textual, al filósofo gay y sabido izquierdista, Michel Foucault:

Trillo Figueroa: “También al mundo moral pertenecería […] , la locura del justo castigo, que es la que castiga, por medio de trastornos del espíritu, los trastornos del corazón. La justicia de esta locura tiene la característica de ser verídica, puesto que ya el culpable experimenta, en el vano torbellino de sus fantasmas, lo que será en la eternidad el dolor de su castigo, porque el crimen escondido a los ojos de todos se hace patente en la noche de este extraño castigo. La locura, con sus palabras insensatas, con sus gritos, habla en vez de la conciencia; de ahí el delirio de Lady Macbeth…”

Michel Foucault: Historia de la Locura, en traducción de Juan José Utrilla: “También al mundo moral pertenece la locura del justo castigo. Es ella quien castiga, por medio de trastornos del espíritu, los trastornos del corazón; […] La justicia de esta locura tiene la característica de ser verídica. Verídica, puesto que ya el culpable experimenta, en el vano torbellino de sus fantasmas, lo que será en la eternidad el dolor de su castigo […] porque el crimen escondido a los ojos de todos se hace patente en la noche de este extraño castigo; la locura, con sus palabras insensatas, […] sus gritos hablan en vez de su conciencia. Así, el delirio de Lady Macbeth…”

Otras veces, al no poner comillas en lo que es una cita textual, parecería incluso que Trillo-Figueroa da por válidas viejas teorías de la criminología decimonónica como las de Enrico Ferri:

Trillo-Figueroa: “Por muy lúcida y pensante que se nos presente su locura, no deja de ser menos real. Los crímenes de los locos, ¿suelen tener un móvil confesable y lógico? De hecho, el asesinato gratuito y absurdo de Polonio, por su rareza y su inutilidad, sería suficiente para probar la impulsividad irracional de Hamlet, ya que el viejo, desde su escondite detrás del tapiz, no habría podido averiguar ningún secreto comprometedor.”

Enrico Ferri: “Quoiqu’elle soit lucide et raisonnante, la folie, chez Hamlet, n’en est pas moins réelle […] les crimes des fous ont souvent un mobile avouable et logique . Et d’ailleurs l’assassinat gratuit et absurde de Polonius, par son étrangeté et son inutilité suffirait à prouver l’impulsivité irraisonnée d’Hamlet, puisque le vieillard, de sa cachette derrière une tapisserie, n’avait pu surprendre aucun secret compromettant.”

La tesis doctoral recibió la calificación de sobresaliente cum laude. Años más tarde, uno de los miembros del jurado se vería envuelto en sonadas controversias por la justificación de las facturas de unas millonarias subvenciones públicas a la Fundación Shakespeare de Valencia. Julieta de Micheo, una de las pocas personas que aparecen de forma expresa en los agradecimientos en la introducción de la tesis, y a la que precisamente se le agradece su habilidad para traducir del inglés al español, es ahora diputada por el PP de Alicante. Pese a que, inicialmente, el ministro de exteriores García-Margallo juró el cargo prometiendo que reservaría las direcciones de embajada a miembros del cuerpo diplomático, Federico Trillo es, hoy, el embajador de España en el Reino-Unido.

La Marea

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