martes, 18 de noviembre de 2014

PODEMOS, LA TELEVISIÓN DEL RÉGIMEN Y LA CAMPAÑA DEL MIEDO

Félix Población

Cuando a ninguno de los partidos turnantes en el poder, a lo largo de estos tres largos decenios, se les recrimina el incumplimiento reiterado de sus promesas electorales, surge Podemos y casi al tiempo que se organiza como partido se le insta, con una urgencia desaforada, a que estampe su programa electoral. Esta es la nota más destacada de las sucesivas entrevistas que Pablo Iglesias concedió a varios medios en los últimos días, sin que entre ellos estuvieran la televisión pública estatal, que parece haber condenado al nuevo líder político a la inexistencia.

Aparte de las interviús audiovisuales nada complacientes en las que intervino Iglesias, columnistas, voceros y editorialistas como los del diario El País ayer (Paisajes calcinados) han iniciado la campaña del miedo a la que España parece estar sometida históricamente cada vez que surgen iniciativas políticas con capacidad de seducir a la ciudadanía. Bastaría leer a este respecto lo que los medios conservadoras pregonaban antes de las elecciones de 1982, ante la expectativa de una victoria del Partido Socialista -tal como sucedió-, para considerar que la de ahora contra Podemos va a ser una campaña mucho más intensiva y extensiva que aquella, posiblemente con los mismos resultados que la de entonces. 

Las encuestas favorecen más cada día en expectativas de voto al nuevo partido emergente. Incluso se podría pensar que las encuestas verificadas a nivel interno por el PSOE y el Partido Popular reflejan un porvenir mucho más amargo para ambos, que sería el impulsor  de un mayor celo por parte de los voceros, columnistas y editorialistas del régimen para endurecer sus críticas contra la formación de Pablo Iglesias, bien sea azuzando el miedo como hace el editorialista de El País o a través de la difamación y la falacia, según prodigan algunos tertulianos tan airados como insidiosos.

De ese modo podemos asistir a la invención de noticias sobre Juan Carlos Monedero o Íñigo Errejón, 0 a la reprensión del rígido Risto Mejide (Cuatro TV)  a Pablo Iglesias para que no critique al banquero Emilio Botín, encausado por defraudar a Hacienda 200 millones de euros que tenía ocultos en Suiza y con 5 procesos a sus espaldas, porque era "un emprendedor". Ya me gustaría que Ana Pastor sometiera a don Mariano, sin plasma de por medio, o a Pedro Sánchez, de visitar su plató en La Sexta, a un cuestionario tan riguroso como el que le planteó a Pablo Iglesias y que tampoco tuvimos oportunidad de apreciar con anteriores invitados de los respectivos partidos turnantes.

Tanto Partido Popular como Partido Socialista tienen vetado a Podemos en la televisión pública estatal. Yo a esa actitud, impropia de un Estado democrático, la llamo como se llamaría antes del 78: la propia de una televisón del régimen. El miedo de ambos partidos a perder la costumbre de turnarse  como sucesivas alternativas de poder, les impulsa a dar por inexistente lo que pasa en la calle, al tiempo que instan desde otros medios a que el miedo a Podemos fructifique en la ciudadanía. 

Pero hay algo que se le escapa o no quieren reconocer esa vieja y necia política y esos medios afincados en la misma: los ciudadanos no pueden tener miedo a lo que mayoritariamente piensan. Si ambos partidos turnantes tienen responsabilidades en la España que soportamos, la voz de la calle ha de inclinarse mayoritariamente por el voto a quienes han sabido interpretar su pensamiento y tienen además, como más consistente factor de credibilidad en un país sumamente afectado por la corrupción, un pasado político limpio. Si a eso unimos su juventud y preparación, lo menos que le se le podría pedir a la prensa del régimen es que los dejaran trabajar en paz en su programa y no tengan tanta urgencia en lapidarlos, porque van en contra de lo que piensa la calle y posiblemente se resuelva en las urnas.

Puntos de Página


DdA, XI/2846

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