jueves, 27 de noviembre de 2014

LAS NIÑAS DE PEÑARROYA Y EL OBISPO MARTÍNEZ


Félix Población 

Aun contando con el precedente del arzobispo de Zaragoza, cesado recientemente por encubrir los abusos sufridos por un diácono por parte de un cura de la localidad de Épila, no creo que al arzobispo de Granada le vaya a ocurrir lo mismo. Porque si la verdad es la verdad y no se debe ocultar, como ha dicho el obispo de Roma, me temo que la verdad de monseñor Martínez no quede al descubierto. Cierto que, en lo referente a monseñor Ureña, en la verdad concurría además como agravante la compra del silencio de la víctima por poco más de cien mil euros, algo que con toda seguridad fue determinante para su cese.

En el caso de Martínez, a propósto de la carta de Daniel al papa Francisco y los abusos sexuales cometidos por el clan de los Romanones en la diócesis de Granada, hay unos precedentes que se deben tener en cuenta acerca de la posibilidad de que el arzobispo no hubiera intervenido de no mediar el teléfono del pontífice Bergoglio. Para ello hay que remontarse al cura pederasta de Peñarroya-Pueblo Nuevo (Córdoba), en 2001, al que monseñor Martínez (obispo a la sazón de aquella diócesis) prestó manifiesta protección.

Los padres de las seis niñas que sufrieron abusos sexuales contrataron a un abogado para que informase a monseñor Martínez de los mismos, sin obtener respuesta alguna por parte del prelado. Dos años después, y habiendo sido condenado el sacerdote, el abusador seguía celebrando misa, sin que fuera expulsado de su ministerio hasta que monseñor Martínez fue sustituido como obispo por su sucesor, tras su refriega con el director de Caja Sur.

Conviene recordar que con 37 años el legionario de Cristo Martínez se convirtió en el obispo más joven de España, que en un principio lo fue como auxiliar de Madrid. Llegó a Córdoba a la edad de 48, donde permaneció ocho años, marcados por su rivalidad con Miguel Castillejo, el sacerdote presidente de Cajasur y ‘banquero del Vaticano’ en España, que no maridó bien con el joven y ambicioso prelado, por lo que la superioridad acabó por trasladar a Martínez como arzobispo de Granada en 2003, poco después del caso de las niñas de Peñarroya, ya ven.

Gracias a El Intermedio hemos recuperado la entrevista que Alberto Almansa, periodista ya fallecido, le hizo al entonces obispo de Córdoba con el mayor de los respetos, pero sin eludir el flagrante caso de los abusos sexuales aludidos. La actituid de monseñor deja claramente en evidencia el talante del legionario de Cristo Martínez, apegado a los privilegios y despotismos de que antaño gozaron y aún se permiten revivir los pastores de la iglesia católica en España para despacharse de modo tan desfachatado.

PS.- Una vez puesto el punto final a este artículo, leo esta noticia en El Confidencial La diócesis de Córdoba mantiene a José Domingo Rey Godoy, cura condenado por pederastia (el de Peñarroya), en el staff de su archivo. Rey Godoy ha sido respaldado por tres obispos de Córdoba: Francisco Javier Martínez, actual arzobispo de Granada; Juan José Asenjo, actual arzobispo de Sevilla, y por el actual obispo de la diócesis cordobesa, Demetrio Fernández. La verdad es la verdad y no se debe ocultar, papa Bergoglio.


DdA, XI/2855

3 comentarios:

Pau dijo...

Es que si hace limpieza el Vaticano se quedaría sin ciudadanía

Anónimo dijo...

Las ovejas necesitan pastar en rediles más acondicionados y con pastores más ejemplares.

Anónimo dijo...

Todos los estamentos apestan.

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