lunes, 10 de noviembre de 2014

¿BUSINESS CLASS O TURISTA PABLO IGLESIAS? : NO, LA SUYA ES CLASE ÉTICA

Foto falsa de Pablo Iglesias en avión

Félix Población

El vigente y decadente régimen político  en que nos enlodamos a diario ha criado una clase política en su mayoría atrófica, cuya incompetencia ha llevado a nuestro país al grado de postración en que se encuentra. Utilizo ese sustantivo, postración, porque es el que compete a un estado de abatimiento por enfermedad o aflicción, y me parece que a la gente de bien, esto es, a cuantos ciudadanos apetecen una España digna, más que asco, indignacón o enojo, lo que el actual estado de corrupción política les insufla es una especie de aflicción ante tamaña densidad de basura. Es lo que siento, es lo que pienso.

¿Cómo limpiar un solar tan colmado de inmundicias y hasta qué punto ha calado esa degradación de la política en el propio comportamiento cívico y ético de los españoles? Esto es, ¿somos ahora los ciudadanos mejores o peores en ese aspecto que antes de que nuestros medios de comunicación se poblaran de corruptelas y las mayoría de sus protagonistas quedaran impunes? Casi me atrevería a afirmar que el daño está hecho y ese nocivo capítulo de nuestra historia reciente está teniendo unos efectos nada edificantes.

Mucho me temo por eso que, además de una limpieza política en la gobernación del Estado, los gobiernos autónomos y los ayuntamientos, el papel que pueda y deba jugar Podemos, caso de tener responsabilidades de gobierno algún día, es incidir muy consistentemente en la necesidad de que a una extrema pulcritud y transparencia en la administración pública, hay que añadirle una tarea didáctica masiva, capaz de afincar en la ciudadanía la semilla de la honradez hasta ahora tan maltrecha que hasta parece cursi mencionarla. ¿¡Sembrar la semilla de la honradez en España!?

Ardua tarea, sin duda, porque para eso también se precisa un periodismo digno, del que se está muy lejos hoy en día, sobre todo con ejemplos tan miserables como el de ese tertuliano que para menoscabar la palabra o el buen nombre de Pablo Iglesias ha querido pillarle haciendo uso de un busness class, en contra de lo prometido por el líder de Podemos de viajar en clase turista. Hasta el propio programa en donde ha intervenido ese mentecato ha tenido que reconocer la falacia y, con ello, la evidencia una vez más de que contra Iglesias todo vale, aunque quienes practican ese feo vicio o esa sucia tara no solo queden como burdos mentirosos sino como incompetentes profesionales, cegados por la inquina y los intereses sectarios. 

Añádase a eso su incapacidad para no valorar -como consecuencia de su propia indecencia- la entidad intelectual, capacidad política y sólida hechura moral de quien ha hecho renacer en este país lo mejor de lo que llevaba dentro y había sido arrumbado por una panda de mediocres, alzada a los estamentos de gobierno como si fueran cotos privados desde los que se pudieran hacer todo lo que venimos soportando: un noticiero de corrupciones, día tras día, semana tras semana. ¿Hasta cuándo y con qué balance por parte de la justicia?

Puntos de Página

Lo que habría correspondido es su cese inmediato por la parte de la dirección de su partido y la condena expresa, suscrita por esa dirección, de que cualquier cargo público que se manifiese en esos término no tiene cabida en el PP ni en ningún otro partido democrático. ¿O es que tampoco se tiene la decencia en el Partido Popular de expulsar a ese tipo de individuos?


DdA, XI/2838

1 comentario:

Anónimo dijo...

Espero Población que no te decepcione Podemos cuando pasen los años porque eso sería un golpe muy serio. Comparto tu defensa de Iglesias. Me parece un tipo legal, puede que no lo merezcamos. Un saludo.

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