viernes, 3 de octubre de 2014

LÚCIDA LECCIÓN DE CIENCIA POLÍTICA DE PABLO IGLESIAS EN BOLIVIA COMO ENEMIGO DE LA IMPOTENCIA



Félix Población

El curioso lector recordará que, con motivo de la comparecencia de Miguel Blesa de la Parra en la Audiencia Nacional, los preferentistas de Bankia acudieron al lugar para hacer explícita su rabia por haber sido estafados por la entidad que ese individuo presidía. Ayer un canal de televisión volvió a mostrar esas imágenes que dan indicio del resquemor que crece en sectores cada vez más amplios de la sociedad española. 

Entre los comparecientes de entonces figuraba también Ildefonso Sánchez Barcoj, uno de los directivos y consejeros de Bankia sobre los que la Fiscalía Anticorrupción ha abierto una investigación por el gasto de más de 15 millones de euros a través de tarjetas en negro, esto es, pagos o sobresueldos a directivos del consejo de administración de la citada entidad financiera no declarados a Hacienda. Como se recordará tal Sánchez Barcoj, hombre de confianza de Rodrigo Rato cuando este era presidente de Bankia, recibió en su día una indemnización de 300.000 euros. 

Justo es decir y subrayar que la existencia de las tarjetas black a efectos fiscales fue destapada por eldiario.es a través de los correos de Blesa, que le fueron facilitados por el Partido X por medio de una fuente anónima. Tal como está la justicia, con el juez Elpidio Silva suspendido en su ejercicio por haber investigado y llegado a encarcelar a Blesa de la Parra por el caso de su nombre, la aportación informativa del citado medio puede haber sido fundamental en la apertura de la investigación que ahora ha iniciado la Fiscalía para renovar la rabia de los preferentistas estafados y la de todo ciudadano de bien. 

Aparte de esa rabia puesta al día con casos como el de Bankia, pagado por todos los españoles (22.000 millones de euros), o el de los Pujol en Cataluña, posiblemente revelado gracias a los afanes independentistas de su actual gobierno, hay en este país otra rabia vieja, rancia y muy amarga en el estamento gobernante, que proviene de aquel cruel enfrentamiento promovido por el caudillo del viejo régimen. Señal inequívoca de ello es que las miles de víctimas del franquismo, enterradas en cunetas y fosas sin seña, pueden quedar para siempre sumidas en ese olvido ignominioso porque el vigente gobierno no está dispuesto a cumplir las disposiciones que le planteó el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas dependiente de la ONU, cuyo plazo de vencimiento de 90 días acaba de concluir.

Contaban ayer en El Intermedio los investigadores del laboratorio que la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica tiene en Ponferrada, y cuyo trabajo altruista y desinteresado ha permitido la identificación de más un millar de víctimas en los últimos catorce años, que muy posiblemente se vean obligados a poner fin a su tarea por falta de medios económicos, pues solo se sostienen con las aportaciones de los socios y alguna que otra contribución que han recibido del extranjero. También explicaban al reportero Gonzo la satisfacción y la emoción que para ellos suponía entregar los restos identificados a sus familiares, algo que posiblemente, si la sociedad española comprendiera lo que esto puede representar, subsanaría en parte la falta de empatía que como ciudadanos estamos teniendo con este capítulo fundamental de los derechos humanos, ajeno totalmente al vigente gobierno. 

¿Qué tipo de resentimiento, inquina o rabia subyace hacia las víctimas de la dictadura en quienes administran actualmente nuestro país para que España pueda quedar como una nación marcada para siempre por la lacra de no enterrar con el debido respeto y la consiguiente y justa reparación a esos miles de víctimas? 

Hoy el diario ABC refleja en un titular de modo muy expresivo la interpretación que hace del asunto de las tarjetas en negro: Noticias así -afirma- alimentan los populismos radicales. Pareciera que para ese periódico lo negativo es la publicación de la noticia, no el hecho. En cuanto a los populismos radicales, aconsejo al curioso lector que preste escucha a quien de seguro los representa para el diario aludido y supone una seria amenaza para el régimen agonizante que defiende.

Ocurrió en Bolivia, con la presencia del vicepresidente de aquel país, García Linera, y creo que constituye una de las más lúcidas lecciones de ciencia política que ha impartido hasta ahora Pablo Iglesias, magníficamente culminada por la breve intervención del vicepresidente boliviano. Luego, en Montevideo, el escritor Eduardo Galeano supo dar con la calificación que le merecen los líderes del nuevo movimiento político español: Enemigos de la impotencia. José Mujica los considera ejemplos de decencia, virtud cívica y compromiso con los más necesitados, algo de lo que la cansada y avejentada Europa está muy necesitada y la indignada España más, cada vez más.

Puntos de Página



                               DdA, XI/2804                                       

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No van a dejar de crecer hasta que una mayoría los vote.

Anónimo dijo...

Podemos debe cuiudar muy mucho que no surjan divisiones dentro.

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