Félix Población
Yo no sé hasta qué límite puede nuestro Gobierno o el que venga ganar la confianza de los mercados, pero al paso que va esa exigencia es de temer que la confianza de la ciudadanía en nuestros políticos, grupos sociales e instituciones acabe por diluirse del todo, según muestra el llamado Barómetro Continuo de Confianza Ciudadana. Los políticos, los partidos políticos y los bancos están a la cabeza de la desconfianza que inspiran a la población, seguidos por el actual Gobierno, los obispos, los sindicatos y administración de Justicia.
El 67 por ciento de los encuestados cree que la actual crisis financiera está deteriorando gravemente nuestro sistema democrático. Hay un 79 por ciento convencido de que los Estados están a las órdenes de los mercados y quizá por esta razón otro 85 por ciento estima que así no hay forma de corregir la situación económica. De cada 10 conciudadanos 7 piensan que debe prohibirse cualquier ayuda con dinero público a los bancos y 9 de cada 10 apoyan la dación en pago de la vivienda para la cancelación de hipotecas.
Llama la atención ahora que la iglesia católica acaba de hacer ostentación de sus ferias del perdón, misas de excelsitud y muchedumbres devotas, que las peores notas entre las instituciones analizadas se las lleven los señores obispos: uno de cada 3 españoles puntúa con un cero sobre 10 la nula credibilidad que le merecen los respetables monseñores.
Frente a estos datos es oportuna la comparación con el naciente fenómeno de democracia directa, popular y participativa que está suponiendo el 15-M, pues es con toda seguridad consecuencia de los anteriores guarismos y cuenta también con la pertinente estadística. Entre 6 y más de 8 millones de ciudadanos dicen haber participado en ese movimiento. Lo hicieron de modo intenso entre 800.000 y un millón y medio de personas. Un 67 por ciento de los movilizados se considera de izquierdas y un 20 por ciento de centro-izquierda.
Los Estados prefieren ganar la confianza de los mercados a costa de perder la de los ciudadanos. La voz de estos y la democracia real se están haciendo oír con el 15-M, pero ¿habrá una opción de confianza para sus votos?
*Artículo publicado hoy en la columna Bocacalle del diario Público.
PS.-Creo que es elemental y urgente movilizar y definir el voto entre quienes participan en el Movimiento 15-M y lo apoyan, a fin de que la derecha y ultraderecha, suscritas sin fisuras al Partido Popular -que contará asimismo con un porcentaje de votos procedentes del desencanto psoísta-, no disfruten de su victoria gracias a la abstención de la izquierda. El caldo de cultivo de la democracia viva y participativa que ha venido creciendo estos meses atrás en las calles y plazas del país, no se puede quedar a la intemperie, sin representación en el Parlamento de la nación. Es preciso que las voces del 15-M tengan voz en el Congreso.
+@La cruz de Rubalcaba
















