Año V - Nº 1.423 / 12XI09

PUNTOS DE PÁGINA

OTRO DILEMA PARA OBAMA

El asesinato ¿a sangre fría? de doce soldados y un civil en la base militar de Fort Hood, la más grande de EE.UU., ha desatado especulaciones diversas sobre las razones que llevaron al mayor Nidal Malik Hassan a perpetrar semejante crimen. Nunca fue destinado a Irak o Afganistán, pero como psiquiatra del ejército trató decenas de casos del llamado síntoma de stress postraumático que padecen muchos veteranos a la vuelta de esas guerras. ¿Experimentó esos conflictos como si hubiera participado en ellos, haciendo suyos los sufrimientos y las miserias de quienes tal vez no duermen asaltados por recuerdos horribles de lo que hicieron o no hicieron o simplemente presenciaron? ¿Fue un rapto emocional, entonces? Hay otra versión: Hassan habría actuado en total posesión de sus facultades.

Juan Gelman, Página/12, 12XI09

EL DIRECTOR DE "PÚBLICO" SE EXPLICA SOBRE EL PERIÓDICO Y REIG

Nuestra ambición es dar cabida a opiniones plurales, críticas y a contracorriente de los intereses dominantes. Es nuestro principal empeño. Sobre Rafael Reig, es la primera vez que se me pregunta sobre su ausencia en nuestras páginas y agradezco que se me dé la oportunidad de explicarme, aunque tengo que precisar de antemano que no puedo hacer un juicio de parte. Reig forma parte de nuestro proyecto desde el origen y fue durante meses el responsable de opinión. En casi 11 meses que llevo al frente del periódico no se produjo nunca ni un amago de retocar ni precisar un solo texto de opinión, de él o de otros, por eso me sorprende que algunos hayan planteado su salida en términos de libertad de expresión. Eso no cabe en nuestra cultura. Rafa Reig hizo este verano, en el suplemento Libre que se publicó durante todo el mes de agosto, unos excelentes artículos sobre los libros que marcaron cada año de nuestras vidas. De ahí nació la idea de convertirlo en nuestro crítico-analista de la sección de Culturas. Él es escritor y un especialista en el campo de la Literatura. Hablamos largamente sobre el tema y la necesidad de aprovechar sus conocimientos y el valor de su firma en esa sección. La propuesta era darle un espacio de una página entera cada miércoles y cada sábado para convertirlo en una de nuestras referencias. Había, claro, un interés del periódico. Los dos estábamos de acuerdo en que él iba a hacer opinión y, a la vez, análisis o interpretación. Tanto es así que prometió enviar su primer artículo al siguiente sábado y yo lo anuncié en la reunión diaria con los redactores jefes. Al día siguiente se lo pensó y decidió declinar la oferta. Él tiene todo el derecho a reconsiderar su decisión; yo aún me siento comprometido con la oferta. Por eso no entiendo alguna interpretación, bienintencionada, sin duda, que niega todo valor al resto de la redacción y los colaboradores. En el propio periódico y en las firmas de un escrito publicado en Rebelion.org algunos colaboradores han expresado sus críticas. Las he asumido sin apostilla alguna y sin necesidad de que nadie me consultara de antemano. Son las reglas del juego. El director debe ser criticable o puede resultar condenado, pero alguien que pretende descalificar al periódico entero debe preguntar antes qué ha pasado, cuáles son los hechos. El propio Reig cuando era jefe de opinión hizo cambios y tenía derecho a ello. Si me atengo a lo que él me ha escrito, el que mejor ha comprendido lo que ha pasado es el propio Reig y tiene mi estima por ello. Puede que por razones de ego él y yo no nos hayamos entendido, pero estamos condenados, antes o después, a volver a trabajar juntos. Al menos, eso espero.

Entrevista con Pascual Serrano en Rebelión, 11XI09

LA MORAL Y LA IZQUIERDA

Mientras se guardaba un silencio cómplice con los crímenes y la corrupción de un régimen resultado de la sublevación –bendecida por la jerarquía eclesiástica– contra un gobierno legítimo, la supuesta moralización de nuestra sociedad se centró, según viejas obsesiones, en la sexualidad. Los que hemos vivido bajo la dictadura no podemos dejar de recordar, con cierto regocijo, el pintoresco panorama de aquella pseudo-moralización. Las cómicas predicaciones en que, desde el púlpito, el orador sacro describía, con morboso deleite, la apariencia de mujeres descocadas que circulaban por las calles con provocativos y ceñidos vestidos y que, desprovistas de la púdica faja, bamboleaban provocativamente su cuerpo. Los discursos en que se explicaban los terribles efectos destructivos de la masturbación. La persecución y detención de las parejas que osaban besarse en un parque. La censura de las películas. Las normas impuestas al atuendo en las playas, hasta que el negocio del turismo venció a la pudibundez. Todo ello acompañado, sin embargo, por el más desatado machismo en que los prepotentes presumían, sin empacho, de tener atractivas amantes y de llevar a los hijos a los prostíbulos para “hacerlos hombres”. La más rotunda hipocresía presidía la situación. Confundir semejante mundo con la moral es hacer un involuntario favor al franquismo y someter a sacrificio la verdadera moral. El resultado fue que, apenas iniciada la Transición, levantadas las barreras, se desembocó en el “destape”. Las portadas de las revistas y las nuevas películas ofrecían hermosas jóvenes brindando su desnudez a los ávidos ojos masculinos. Aquello parecía la veloz salida de los niños al recreo, gritando eufóricos al verse liberados de las paredes del aula. Para completar el panorama apareció la droga, exaltada como la avanzada forma de liberación. El hedonismo de la satisfacción inmediata se alzó como negación de la anterior represión. Pero en el fondo no constituía sino una reacción primaria que, marcada por la etapa anterior, asumía el mismo terreno de confrontación. Y, lo que es más grave, tal situación ahogaba las fuerzas que luchaban por lograr la necesaria transformación de la sociedad española, degradada por la dictadura. Y amenazaba con hundir la necesaria rebeldía en el conformismo. La estrategia conservadora podía ver con agrado este giro que imponía la docilidad a una sociedad cuya emergencia de tendencias revolucionarias en la oposición no había dejado de inquietarle. Y aquella ficción de la liberación se sigue prolongando, en el desconocimiento de una auténtica moral. Aquella que, frente al conformismo y la reducción de la vida a la persecución alienante de gratificaciones placenteras, parte de la convicción de que en los seres humanos alienta la potencia de su más alta realización, en una sociedad de seres libres e iguales, hoy frustrada por las relaciones de dominación y explotación. Que aspira a dignificar a los seres humanos por encima de las diferencias de sexos, de razas, de clases. Una dignificación que ve la sexualidad como un componente fundamental de la vida, pero exige que las relaciones sexuales se den entre seres libres en condiciones de igualdad y mutuo consentimiento, sin coacción. Y rechaza todas las formas de mercantilización que degradan en este noble impulso humano. La moral de la izquierda, frente a la cómoda indolencia, exalta el trabajo y el esfuerzo, y lucha por recrearlos en una estructura social guiada por los trabajadores, por la ciencia y la creación renovadas. Es una moral prometeica, el titán que, frente a la tiranía de Zeus, arrancó el fuego a los cielos para traerlo a los humanos y crear la civilización. Y que soportó con heroísmo el sufrimiento de su condena, consciente de la grandeza benefactora de su obra. Como Hércules, en la encrucijada entre el vicio y la virtud, debemos escoger nuestro camino entre las atracciones alienantes de la sociedad actual o la aspiración a una nueva historia. ¿Seremos capaces de elegir el camino más arduo, pero también más noble?

Carlos París, Público, 10XI09

BANCARROTA MÉDICA EN ESTADOS UNIDOS

Bancarrota médica» es un concepto que no conocía hasta que me lo explicó el doctor Quentin Young en la sala de reuniones de la asociación Physicians for a National Health Program (PNHP), aquí en el centro de Chicago. En la pared destaca una foto de hace unos años con un Barack Obama joven, casi adolescente, en compañía de Young y otros dirigentes de la asociación. «Bancarrota médica quiere decir que te embargan por deudas sanitarias, porque los honorarios del médico, las facturas de los análisis y los gastos de hospitalización se han acumulado. Entonces interviene el ejecutor judicial y te lo quitan todo: por si fuera poco estar enfermo, quizá moribundo, te quitan la casa, el coche, los muebles, te dejan en la calle, te impiden mandar a tus hijos a la universidad. Es una salvajada. Las bancarrotas médicas no son un fenómeno marginal, pues el 62% de todas las quiebras declaradas por los tribunales de EEUU corresponden a deudas médicas, y todos los años un millón de personas van a la quiebra por esta clase de deudas». En realidad muchas de estas insolvencias atañen a cantidades bastante modestas que podrían nivelarse (el 20% ascienden a menos de 1.000 dólares, 670 euros; el 40% a menos de 5.000 dólares y el 13% a menos de 10.000 dólares), pero las compañías de seguros exigen la bancarrota porque quieren mostrarse inflexibles y convencer a todos de que no les conviene dejar de pagar. Quentin Young tiene ya 86 años muy bien llevados, pero hasta el año pasado ejerció la medicina privada en Hyde Park (durante años Barack Obama acudió a la consulta de su socio): «He ejercido durante 61 años» dice con orgullo. Es una figura histórica de la izquierda usamericana. En 1968 atendió gratuitamente a los manifestantes apaleados por la policía durante los disturbios de la Convención Demócrata de Chicago. Ahora dirige la asociación de médicos más progresista de EEUU («somos 17.000; aunque parezca mucho, somos pocos con respecto a los 700.000 doctores que hay en nuestro país»). No en vano su sigla significa «médicos por un Plan Nacional de Salud»: Young es partidario a ultranza de un Servicio Nacional de Salud y cualquier solución que no pase por ahí le parece confusa, cuando no contraproducente. Recuerda que se reunió con Giovanni Berlinguer para aprender del Servicio de Salud italiano. («El PCI era un buen partido, lástima que se fuera al garete».) Es evidente que para Quentin Young «bancarrota médica», además de una noción del derecho concursal, es la expresión que describe mejor el estado de la sanidad en EEUU. «La sanidad en EEUU tiene una salud pésima, desde el punto de vista económico, médico y ético. El país gasta 2,5 billones de dólares en sanidad, la sexta parte del Producto Interior Bruto (PIB), 8.000 dólares per cápita anuales: gastamos en sanidad el doble que los países que nos siguen en gasto sanitario, Francia y Alemania, y sin embargo 47 millones de usamericanos carecen de cobertura sanitaria. El año pasado, 45.000 muertes se han debido a que las víctimas no tenían cobertura; esta cifra está en aumento vertiginoso: en 2002 los muertos por falta de seguro sólo fueron 18.000. Recuerde que el 11 de septiembre hubo 3.000 víctimas en total, ¡y estamos hablando de 45.000 anuales

Marco d`Eramo, Il Manifesto, 8XI09

CRUZ Y RAYA

Estalla la ira del Vaticano, el gobierno de centroderecha acusa, desde la oposición democrática balbucean: «Es una cuestión de cultura, de tradición». Muy bien, abramos entonces el libro negro de esta cultura y esta tradición. El catolicismo de la Iglesia romana esconde tras el crucifijo, interpretado como redención, una cultura y una historia de violencias, atropellos y guerras. En nombre de la cruz se han cometido grandes fechorías, cruzadas, inquisiciones, el saqueo y las matanzas del Nuevo Mundo, la bendición de los imperios y de los hombres de la providencia. No olvidemos que hasta el siglo XIX el catolicismo prohibió traducir a la lengua vulgar la Biblia y el Evangelio. En nombre de ese «signo» se han cometido los crímenes más atroces. Y se cometen, con las prohibiciones contra el derecho de los hombres a administrar el conocimiento y la libertad individual y sexual. Si es «nuestra cultura», como declaran la intrépida ministra Gelmini y el «pontífice» Buttiglione, que tacha la sentencia de Estrasburgo de «aberrante», ¿por qué no hablamos del lado oscuro de la cruz como simbología de poder? Pero es como si siguiéramos diciendo: el espacio de lo visible, de la iconografía cotidiana de la realidad, es mío, lo manejo yo y pongo en él los emblemas que yo quiero. Ahí está el error. Grita la Conferencia Episcopal que la sentencia es «ideológica». Que nos hable de la violencia en la cultura histórica de la Iglesia romana apostólica, de las hogueras contra la razón herética que por sí sola hizo avanzar a la humanidad. Si lo que se quiere defender es su origen salvador para todos, entonces hay que aceptarlo y adaptarlo al presente, porque al principio no era más que un signo para identificar los lugares clandestinos de oración y culto. No un símbolo impuesto, que podría remitir a un ritual de muerte, contra los demás, contra las otras culturas, historias y religiones. Ojalá la realidad que nos rodea, y en primer lugar la realidad formativa de la escuela, vuelva a ser un espacio creativo más allá de las religiones, sin imponer a nadie las obligaciones opresivas de los valores ajenos.

Dario Fo, Il Manifesto, 5XI09

UNA VOZ MENOS

La crítica permite avanzar. Sin crítica una sociedad está ciega, un gobierno pierde todo horizonte. La aparición de un periódico como Público entre los grandes medios de comunicación hizo que durante un tiempo ciertas versiones falsas de la realidad se toparan con un espacio de contraste. La mentira ya no sólo era puesta al descubierto en iniciativas dispersas que se encontraban a través de la red, sino que además había un proyecto empresarial capaz de entrar en la batalla de la verdad. Sería absurdo pretender que una empresa no es una empresa, y que un gran medio de comunicación no tiene hipotecas, presiones, lealtades justas e injustas. Pero con Público se abrió la posibilidad de la contradicción que permite avanzar. Tal vez un día esa posibilidad había estado en otros grandes medios. Varias generaciones se habían formado confiando en que así era. Pero la deriva de los últimos años de los principales periódicos nacionales había acabado con la confianza de millares de lectores y lectoras. Y Público empezó, y llegaron voces nuevas, argumentos diferentes. Algunas de esas voces procedían de medios en donde ya no tenían espacio para decir algo que no fuera el interés enmascarado, y a veces ni siquiera enmascarado, de un departamento de prensa público o privado, otras no. Rafael Reig era una de esas voces. Más allá del sentido del humor, de su capacidad para no incurrir en el tópico, de su talento para abordar los asuntos desde ángulos no previstos, etcétera. Ninguno de esos rasgos es relevante ahora, pues por ninguno de ellos ha sido apartado de la sección de Opinión. Todos ellos se le reconocían y suponemos fueron los que hicieron que se le invitara a trabajar para la sección de Cultura. Lo que sí es relevante, lo que es insólito en el mundo periodístico y cultural español, es una critica argumentada y, de verdad, independiente. Rafael Reig criticaba al gobierno tanto como a la oposición, y esto es lo que, al parecer, no se tolera. Es posible atacar una vez más a Aznar, a Rajoy, a Esperanza Aguirre pero si en cambio la crítica argumentada desde la izquierda se dirige a quien está ejerciendo el poder, ¿qué ocurre? ¿Se confía tanto en el poder que se espera que avance a ciegas, sin dar explicaciones, sin razonar, sin escuchar a quien difiere y lo hace con criterio?

Alba, Anguita, Bértolo, Frabetti, Gopegui, Hortelano, Liria, Naredo, Orejudo, Rabal, Silva y más firmantes.

Rebelión, 5XI09

LÉVI-STRAUSS: ESTE MUNDO YA NO ES EL MÍO

¿Qué diría del futuro?
No me pregunte nada de eso. Estamos en un mundo al que ya no pertenezco. El que conocí y amé tenía 1.500 millones de habitantes. El mundo actual tiene 6 mil millones de humanos. Ya no es el mío. Y el de mañana, poblado por 9 mil millones de hombres y mujeres —aunque se trate de un pico de población, como nos dicen para consolarnos— me impide cualquier predicción...

Claude Lévi-Strauss, fallecido ayer, 3XI09, entrevista en la Revista Ñ, 2005

POESÍA NECESARIA

Al vino


Puesto que ignoras lo que te reserva el mañana, esfuérzate por ser feliz hoy.
Toma un cántaro de vino,
siéntate a la luz de la luna

y bebe pensando en que mañana

quizá la luna te busque inútilmente.

Omar Khayyam

Oda al Aire

Oda al Aire

No, aire,
no te vendas,
que no te canalicen,
que no te entuben,
que no te encajen
ni te compriman,
que no te hagan tabletas,
que no te metan en una botella,
¡cuidado!,
llámame
cuando me necesites,
yo soy el poeta hijo
de pobres, padre, tío,
primo, hermano carnal
y concuñado
de los pobres, de todos,
de mi patria y las otras,
de los pobres que viven junto al río,
y de los que en la altura
de la vertical cordillera
pican piedra,
clavan tablas,
cosen ropa,
cortan leña,
muelen tierra,
y por eso
yo quiero que respiren,
Tú eres lo único que tienen,
por eso eres
transparente,
para que vean
lo que vendrá mañana,
por eso existes,
aire,
déjate respirar,
no te encadenes,
no te fíes de nadie
que venga en automóvil
a examinarte,
déjalos,
ríete de ellos,
vuélales el sombrero,
no aceptes
sus proposiciones,
vamos juntos
bailando por el mundo,
derribando las flores
del manzano,
entrando por las ventanas,
silbando juntos,
silbando
melodías
de ayer y de mañana,
ya vendrá un día
en que libertaremos
la luz y el agua,
la tierra, el hombre,
y para todos
será, como tú eres.
Por eso, ahora,
¡cuidado!
Y ven conmigo
nos queda mucho
que bailar y cantar,
vamos
donde esté floreciendo
la nueva primavera
y en un golpe de viento
y canto
repartamos las flores,
el aroma, los frutos,
el aire
de mañana.

(Oda al aire), Pablo Neruda

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viernes 3 de julio de 2009

SALAMANCA Y LOS HONORES A FRANCO


Félix Población

Franco estuvo bombardeando Madrid durante casi tres años durante la Guerra de España. Cumplidos ya más de treinta desde la aprobación de la vigente constitución democrática, los tres partidos concurrentes en el Ayuntamiento de la capital han decidido privar al extinto caudillo de su título de alcalde honorario, hijo adoptivo, medalla y llave de oro de la ciudad. Cierto que durante la votación hubo dos concejales del Partido Popular que prefirieron ausentarse porque se hacían pis.

En Salamanca, ciudad donde el gobierno de España ha decidido ubicar el Centro Documental de la Memoria Histórica, el Ayuntamiento del PP, presidido por el señor Lanzarote, sigue votando en contra para que, por tercera vez en los dos últimos años, no sea tenida en cuenta la propuesta del Partido Socialista de retirar similares títulos a los ostentados por el dictador hasta ahora en Madrid.

Creo que hasta la fecha han sido más de quince los ayuntamientos y diputaciones provinciales que en los últimos meses han revocado los honores dispensados al dictador, bien sea con el apoyo o la abstención del Partido Popular. La Universidad de Salamanca rechazó no hace mucho el título de doctor honoris causa que se le otorgó a Franco en 1954, si bien la Universidad Pontificia se lo mantiene, sin que haya atisbo de proposición en sentido contrario.

Posiblemente sólo los representantes del PP en el Ayuntamiento de Salamanca, de entre todos los que gobiernan en los municipios y diputaciones del país, se han mostrado hasta ahora tan irreductibles en preservar la memoria honorífica del dictador. Sus votos en contra malogran cualquier empeño que se atenga a lo decretado por la Ley de Memoria Histórica de erradicar toda exaltación del viejo régimen.

A unos pasos de la sede central del Ayuntamiento salmantino, en la Plaza Mayor de la ciudad, permanece el medallón en piedra con la efigie de Francisco Franco, caudillo de España, sin que hasta ahora ni siquiera el PSOE se haya planteado que ése también es un ensalzamiento ilegal y sobrante del general golpista, con mayor trascendencia pública que el título de alcalde honor que sigue ostentando el dictador. Centenares de turistas lo contemplan cada día sin disimular la perplejidad e incluso la indignación que causa en algunos de nuestro mismo entorno geopolítico. No olvidemos que España forma parte de la Unión Europea que condenó el franquismo en Estrasburgo, con la excepción del Partido Popular y la ultraderecha más cerril.

RedDIARIO
Redimiendo historia. (Rafael Fernando Navarro).

1 comentarios:

Gatopardo dijo...

Es meritorio que llevemos aguantando treinta años, más los que anduvimos a gascas, con talante medroso y paciencia evangélica sin que a nadie nos haya dado por dejar hecho un solar los monumentos franquistas.
Y mira que entran ganas...

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