Nostalgia de Sigrid, reina de Thule

Félix Población
Doña Armonia Rodríguez, la esposa de don Víctor Mora, creador de El Capitán Trueno, acaba de presentar un libro que desvela las interioridades de la gestación y desarrollo textual e ilustrado de uno de los cómics más celebrados del género en España. Cincuenta años después de su primer número, publicado el 14 de mayo de 1956, lo que más me ha llamado la atención de la obra, titulada El Gran Libro del Capitán Trueno, es la tardía consumación del amor del caballero cruzado con nuestra muy adorada Sigrid.
Quienes sentimos aflorar y crecer nuestra atracción por el sexo femenino a través de las marcadas formas femeninas de la reina de Thule, cuyo sugerente contorno no lograba disimular la castísima, cerrada y sobria vestimenta exhibida, nunca habríamos imaginado en aquellas purísimas calendas que aunque fuera muchos años después la singular pareja iba a consumar a ojos vista, delante de sus nuevos o renovados lectores, aquel etéreo y platónico amor.
Como muchos de sus seguidores, criados en la férrea normativa del nacional-catolicismo, donde a los chicos y a las chicas se les separaba en evitación de su condena eterna por hacer de la vida un curso natural, nuestro héroe hubo de esperar largo tiempo a esa feliz consumación. La viñeta que registra el hecho data del año 1982, como si don Víctor Mora hubiese querido celebrar la primera victoria socialista con el añorado revolcón.
Habían transcurrido 26 años y España nada tenía que ver con aquel pasado embebido en sombras de pecado por obra de nuestra propia naturaleza. Como tampoco ese Capitán Trueno tenía nada que ver con el de sus viejos lectores, incapaces de conmoverse ante la imagen desnuda de doña Sigrid, cinco años depués de la anhelada coyunda. Para ellos, nunca habrá excitación más sugestiva que la de aquella curvilínea reina de Thule a la que tan bien desnudó vestida su excelente creador.
En su nombre, gracias por haber despertado ese temprano reconocimiento vital, don Víctor, cuando tan crecidas eran las represiones del oscurantismo.


























4 comentarios:
Comparto esa nostalia y la agradezco.
Lo mismo digo.
Bueno, muy bueno.
Un placer compartir esa nostalgia.
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